La empresa de transporte Translima suspendió sus operaciones durante cuatro días luego de un ataque a balazos contra una de sus unidades en Carabayllo. Los conductores atribuyen la medida a las amenazas de seis bandas delictivas que exigen pagos ilegales.
La empresa de transporte Translima suspendió sus operaciones durante los últimos cuatro días debido a los ataques y amenazas extorsivas que afectan a sus trabajadores. Los conductores señalaron que seis bandas delictivas exigen pagos ilegales para permitir la continuidad de sus actividades.
El último ataque ocurrió el 28 de julio, durante las celebraciones por Fiestas Patrias, cuando una unidad de la compañía fue atacada a balazos mientras abastecía combustible en un grifo del distrito de Carabayllo, según informó Latina Televisión. Este hecho constituye el cuarto ataque registrado contra la empresa en el presente año.
Los trabajadores tenían previsto realizar una marcha hacia el Congreso de la República para solicitar mayores medidas de seguridad, pero la movilización fue suspendida por problemas de coordinación entre las líneas que integran Translima. Los transportistas indicaron que no cuentan con garantías para participar en la protesta.
La compañía opera tres rutas principales: línea 18, línea 21 y línea 29, que parten desde zonas como Plaza Norte, Carabayllo y el Callao, con destino final en Jesús María. Según los conductores, la falta de protección ante las amenazas ha reducido progresivamente la cantidad de vehículos disponibles para brindar el servicio.
De acuerdo con los testimonios recogidos, inicialmente eran cuatro organizaciones delictivas las que exigían pagos a los trabajadores. Posteriormente se habría incorporado una quinta agrupación y actualmente los afectados aseguran que son seis bandas las involucradas en estos cobros ilícitos. Los delincuentes exigirían aproximadamente 24 soles por concepto de cupo.
Los choferes explicaron al citado medio que esta situación también impacta en su economía, debido a que deben asumir otros gastos, como el pago de cochera en el patio de maniobras ubicado en Carabayllo. A ello se suma el riesgo de salir a las calles y ser víctimas de nuevos ataques durante sus recorridos habituales.
El panorama ha generado una disminución considerable de unidades en el espacio donde normalmente se concentran los vehículos de Translima. Los trabajadores indicaron que la cantidad de buses se redujo prácticamente a la mitad, debido a que varios conductores decidieron dejar de acudir al lugar o buscar otras alternativas laborales ante la inseguridad.
Según Latina, la empresa ya había sido víctima de otro atentado el pasado viernes 17 de julio, cuando un conductor resultó herido por impactos de bala y logró avanzar algunas cuadras antes de ser trasladado a un hospital. Tras el último ataque, los extorsionadores habrían enviado mensajes intimidatorios a los trabajadores identificándose con el nombre de “los albaneses”.
Los transportistas advirtieron que estas amenazas no solo ponen en peligro la integridad de los conductores, sino también la seguridad de los pasajeros, debido a que algunos atentados ocurren mientras las unidades se encuentran en circulación. Ante esta situación, esperan acciones concretas de la Policía Nacional y de las autoridades del nuevo gobierno para enfrentar el avance de la extorsión en el sector transporte.
