El presidente Javier Milei viajó a Lima para la asunción de Keiko Fujimori como presidenta de Perú, en el marco de su estrategia de acercamiento a líderes derechistas regionales. El desplazamiento ocurre tras un fin de semana de tensión con Brasil, luego de que Milei calificara a Lula da Silva como ‘ladrón’ y ‘presidiario’ durante un acto electoral de Flávio Bolsonaro en San Pablo.
El presidente Javier Milei asiste este lunes a la ceremonia de asunción de Keiko Fujimori como presidenta de Perú. En diez días, tiene previsto viajar a Colombia para el recambio presidencial en ese país. Estos desplazamientos forman parte de su aspiración de liderar lo que define como una ‘ola’ de gobiernos derechistas en la región.
El viaje a Lima se produce después de un fin de semana marcado por la tensión diplomática con Brasil. El sábado, durante el lanzamiento electoral de Flávio Bolsonaro en San Pablo, Milei calificó al presidente brasileño Lula da Silva como ‘ladrón’ y ‘presidiario’. Además, afirmó que Brasil financia una supuesta ‘campaña anti-argentina’ de escala internacional, sin presentar pruebas formales.
La cancillería brasileña respondió llamando a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y solicitó explicaciones al embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi. El gobierno argentino, hasta el momento, no ha ofrecido una disculpa diplomática.
En el plano interno, el gobierno busca retomar la iniciativa política. Tras el Mundial, se difundieron datos económicos del INDEC correspondientes a mayo: evolución de los salarios, Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) y ventas en supermercados y mayoristas. Señales que, según consultoras privadas y entidades sectoriales como la UIA y la cámara de empresas metalúrgicas, son ‘inquietantes’. Sin embargo, el gobierno celebró la desaceleración del índice de precios en junio.
En el Congreso, las comisiones se encuentran en receso invernal hasta la primera semana de agosto. El gobierno envió la segunda versión del proyecto de Inocencia Fiscal y espera avanzar con la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, la inviolabilidad de la propiedad privada, la reforma electoral y el régimen de zonas frías.
La visita de la directora del FMI, Kristalina Georgieva, fue interpretada como un gesto de respaldo a la gestión económica, aunque compitió en la agenda mediática con el conflicto con Brasil. El canciller argentino, Pablo Quirno, utilizó en redes sociales el antecedente de la visita de Lula da Silva a Cristina Fernández de Kirchner en 2023 y la asistencia de asesores brasileños a la campaña de Sergio Massa, como contraejemplo de las críticas recibidas.
