El presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, reiteró en el discurso de apertura de la 138 Exposición Rural de Palermo su rechazo a los derechos de exportación, al tiempo que reconoció logros de la gestión de Javier Milei y criticó los impuestos provinciales y municipales.
El presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino, pronunció este jueves el discurso de apertura de la 138 Exposición Rural de Palermo. Durante su alocución, reiteró la posición de la entidad contra las retenciones a las exportaciones y reconoció avances de la administración del presidente Javier Milei.
“Basados en más de un siglo y medio de trabajo, nos corresponde mirar con atención y lucidez a la Argentina de hoy, y a la Argentina que viene”, afirmó Pino. “Celebramos que el campo sigue siendo clave para la economía. En el último año, la actividad agrícola creció, y ha llegado a producir por valor de 40.000 millones de dólares; la ganadería, 34.000; y el conjunto de las producciones regionales, 11.500 millones de dólares. En total, las cadenas productivas del campo han aportado a la economía nacional más de 83.000 millones de dólares”.
Pino sostuvo que “desde el año 2002, los gobiernos han sometido al campo a un régimen confiscatorio: las retenciones. 215 mil millones de dólares ingresaron sólo por ese concepto en las arcas del Estado. Durante el actual mandato presidencial, disminuyó ese monto”. Cuantificó la suma no cobrada por el gobierno nacional en unos 6.000 millones de dólares, que, según dijo, el campo reinvirtió “en genética, pasturas, maquinaria y otros tipos de mejoras”.
“Las retenciones deben dejar de existir, por ley y para siempre”, declaró Pino, en línea con dichos previos del presidente Milei. Agregó: “confíen en el campo; el campo nunca los va a dejar de a pie”.
El dirigente ruralista reconoció “notables logros” a la política económica oficial, entre los que mencionó “la reducción de la inflación, la mejora en el equilibrio fiscal y la estabilidad cambiaria han creado previsibilidad, reflejada en la baja del riesgo país. La producción ha comenzado a desplazar a la especulación financiera”. También destacó que “la desregulación va permitiendo la apertura de mercados, y una inserción creciente de nuestra producción en el mundo. Los indicadores de pobreza han comenzado a disminuir. Y ha crecido el diálogo entre el Gobierno y la Rural”.
En cuanto al empleo, Pino indicó: “generamos más de 4 millones de empleos, en formas directa e indirecta. Todo el país se reactiva a partir del crecimiento del campo”.
Pino envió un mensaje a funcionarios nacionales, gobernadores e intendentes: “para lograr que los productores del campo nos establezcamos en todos los puntos de nuestro territorio es imprescindible que dejen de agobiarnos con impuestos, y que lo recaudado vuelva, en forma de obras y servicios públicos”. Exigió suprimir “el manejo arbitrario del impuesto a los ingresos brutos, las tasas viales que no se traducen en obras, y el cobro de gravámenes por el simple traslado de mercadería entre provincias, que crea aduanas internas, prohibidas por la misma Constitución Nacional”.
“Cuando los impuestos bajan, la producción aumenta”, afirmó. Señaló la falta de inversión en salud, educación, seguridad, justicia e infraestructura, y citó a Juan Bautista Alberdi para reivindicar la educación popular como base de la vida política, económica y moral de los pueblos.
El titular de la SRA consideró que el atraso en infraestructura vial y de comunicaciones es una de las causas del “famoso costo argentino, que daña nuestra competitividad”. Mencionó la necesidad de mejorar caminos rurales y avanzar en obras de prevención de inundaciones en la cuenca del río Salado ante la próxima llegada del fenómeno El Niño.
Pino afirmó que, en condiciones adecuadas, el agro argentino podría producir un 50% más en cereales y oleaginosas, sumar un millón de toneladas de carne, duplicar el área implantada en forestación y agregar 2.000 millones de litros de leche. “Un salto productivo así implicaría incorporar unos 20.000 millones de dólares por año a los más de 80.000 millones que el sector aporta actualmente al PBI”, sostuvo.
Finalmente, advirtió que el crecimiento no podrá sostenerse en parámetros pasados: “La expansión de la frontera agrícola tiene límites, ambientales, sociales y económicos. El futuro agroalimentario global dependerá de producir mejor, con mayor eficiencia en el uso de agua, tierra, insumos, energía y conocimiento”. Explicó que “los mercados internacionales, los consumidores, los sistemas de financiamiento y las cadenas globales de valor incorporan de manera creciente criterios vinculados a huella de carbono, uso responsable de recursos, deforestación, bienestar animal, inocuidad y trazabilidad”.
