Un equipo de la Asociación Regional de Westfalia-Lippe descubrió en Paderborn un cuaderno de tablillas enceradas del siglo XIII o XIV, conservado dentro de un baño antiguo.
Durante las excavaciones en la ciudad alemana de Paderborn, la Asociación Regional de Westfalia-Lippe (LWL) recuperó un cuaderno medieval bien conservado que permaneció oculto dentro de una letrina. Según los estudios preliminares, los textos revelarían anotaciones de un importante comerciante de Renania del Norte-Westfalia.
Este hallazgo data de entre los siglos XIII y XIV y apareció mientras obreros desarrollaban la construcción de un edificio en el centro de la ciudad. Luego de la intervención arqueológica en el yacimiento, se encontró un cuaderno compuesto por tablillas enceradas y protegidas por una encuadernación de cuero decorada y pequeñas cubiertas de madera.
En comparación con otros artículos similares, no hay inscripciones tan completas de esa misma época. El cuaderno mide apenas unos centímetros y conserva 10 páginas recubiertas de cera. Ocho de ellas presentan escritura por ambas caras, mientras que las tapas inferiores solo fueron utilizadas por un lado.
Según los expertos, se estima que luego de que se completen los trabajos de restauración será posible volver a leer completamente el texto, que permanece difícil de descifrar, utilizando métodos de alta tecnología.
La arqueóloga municipal de LWL en Paderborn, Sveva Gai, afirmó: “¿Quién escribió el libro y con qué propósito? Las primeras suposiciones sugieren que un comerciante de Paderborn pudo haber sido el autor, anotando transacciones comerciales y registrando sus pensamientos en forma de notas”. Añadió: “Los comerciantes eran personas educadas: a diferencia de la mayoría, sabían leer y escribir”. Sobre el origen del cuaderno en la letrina, sostuvo que simplemente pudo haber caído.
El cuaderno se mantuvo empotrado entre tierra compactada durante más de 700 años. Este suelo proporcionó las condiciones ideales para que el texto, escrito en cera con un estilete, no se deteriorara con el paso de los años. Las páginas interiores estaban tan bien encuadernadas que no tenían suciedad, y la madera no se deformó, por lo que la escritura en latín es fácilmente legible.
El arqueólogo Rüschoff-Parzinger declaró: “El texto no es fácil de descifrar, ni siquiera para los expertos en la materia. Se reconocen algunas palabras, pero la transcripción llevará tiempo, ya que algunas pueden contener errores ortográficos”.
El proceso de restauración podría demandar hasta un año. “Hasta que tengamos todos los resultados de las pruebas, el cuero y la madera permanecerán en agua destilada, que cambiaremos regularmente”, indicaron los expertos.
El cuaderno se encontró junto a otros objetos medievales, como numerosos recipientes de duelas, un cuchillo, restos de tela, vasijas completas de protocerámica y restos de cestas. Estos hallazgos confirmarían la datación del libro. Sobre la zona en la que se encontró la letrina, se le asignará una parcela específica para avanzar en la investigación de archivos e intentar identificar a los residentes que habitaron esa locación.
