Mientras el Mundial 2026 se desarrolla en México, colectivos de madres buscadoras mantienen sus labores de localización de personas desaparecidas en fosas clandestinas cercanas a los estadios.
Durante el desarrollo del Mundial 2026 en México, colectivos de madres buscadoras continúan con la búsqueda de sus hijos desaparecidos en fosas clandestinas ubicadas en las cercanías de los estadios sede. Según datos oficiales, México registra más de 133 mil personas desaparecidas.
En Guadalajara, a pocos kilómetros del Estadio Akron, colectivos de familiares documentaron en los últimos meses el hallazgo de más de 500 bolsas con restos humanos en fosas clandestinas en zonas como Las Agujas, Arroyo Hondo, Lomas del Refugio y Nextipac, dentro de un radio de 15 kilómetros alrededor del estadio.
Jaime Aguilar, voluntario del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, afirmó a El País: «En Jalisco se desaparece a los desaparecidos. Como no quieren que se sepa, quieren borrar todo indicio». Aguilar adoptó la ficha de búsqueda de Wendy Sánchez, desaparecida en 2021.
El movimiento de madres buscadoras surgió de forma espontánea. Mujeres comenzaron recorriendo comisarías, hospitales, fiscalías y cárceles para obtener información sobre sus familiares desaparecidos. Con el tiempo, formaron decenas de colectivos en distintos estados, compartieron experiencias y desarrollaron métodos de búsqueda.
Tranquilina Hernández, quien busca a su hija Mireya desde 2014, declaró a un medio local: «Las autoridades nos obligaron a estar en este lugar, a buscar porque si no les buscamos nosotras, nadie más lo va a hacer. Nosotras rascamos la tierra buscando a nuestros amores».
Jaime Aguilar sostuvo: «Todos estos hallazgos están tomando relevancia porque se están relacionando con el Mundial. ¡Cerca de un estadio mundialista está pasando esto!».
El 11 de junio, durante la jornada inaugural del torneo, colectivos liderados por Virginia Ponce, del Colectivo Manos Buscadoras de Jalisco, marcharon por la Calzada de Tlalpan hacia el Estadio Ciudad de México (Estadio Azteca) portando carteles y lanzando cánticos como «México, campeón en desaparición». Las manifestantes no pudieron ingresar al estadio.
Al día siguiente, el Gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo anunció una investigación oficial sobre la logística y el financiamiento de los autobuses que trasladaron a las madres desde Jalisco, sugiriendo la existencia de «intereses ajenos» detrás de la protesta.
Virginia Ponce respondió a la presidenta Sheinbaum y a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez: «Llegamos de la misma forma que llegamos a cada búsqueda: con los pesos contados, cansadas, con hambre, rezando y sin saber si comeremos. Pídale a la Fiscalía, por favor, que en lugar de perder tiempo investigando cómo llegamos, se pongan a investigar cómo se fueron nuestros hijos y dónde están».
La situación evoca lo ocurrido en 1977, cuando durante el Mundial de Argentina bajo la última dictadura militar, las Madres de Plaza de Mayo aprovecharon la llegada de periodistas extranjeros para denunciar la desaparición de sus hijos. Voces como las de Marta Moreira de Alconada Aramburú y Enriqueta Maroni declararon frente a cámaras de televisión extranjeras: «Nosotras solamente queremos saber dónde están nuestros hijos. Vivos o muertos, pero queremos saber dónde están. Nos han quitado lo más preciado que puede tener una madre».
