A menos de un mes de la segunda vuelta electoral en Perú, la candidata de Fuerza Popular compite frente a Roberto Sánchez. Su entorno, propuestas, evolución del antivoto y estado legal marcan la contienda.
A menos de un mes de la segunda vuelta electoral programada para el 7 de junio de 2026, Keiko Fujimori se posiciona como protagonista de una de las elecciones más polarizadas en la historia reciente del Perú. La lideresa de Fuerza Popular compite frente a Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, en una contienda que definirá el rumbo político y económico del país.
En este contexto, la composición de su círculo más cercano, los lineamientos de su plan de gobierno, la evolución de su antivoto y la táctica para enfrentar a su rival concentran la atención de analistas y electores.
El círculo más cercano: un entorno de confianza
El entorno más cercano de Keiko Fujimori agrupa a figuras históricas del fujimorismo junto a cuadros técnicos y políticos. Luis Galarreta Velarde, expresidente del Congreso y candidato a la primera vicepresidencia, se ha consolidado como uno de los estrategas centrales. Miguel “Miki” Torres Morales, excongresista y candidato a la segunda vicepresidencia, ejerce como portavoz político y asesor legal. Su amistad con los Fujimori data de la época escolar. Tras el fallecimiento del expresidente Alberto Fujimori en setiembre de 2024, Keiko Fujimori ha integrado su memoria de manera simbólica en la campaña, apelando a la figura de “orden y pacificación”. En el último debate presidencial del 31 de mayo, el exfutbolista y exdirigente de Universitario de Deportes, Jean Ferrari, fue presentado como un ‘gran jale técnico’.
Propuestas programáticas: el plan “Perú con Orden”
El programa de gobierno presentado bajo el título “Perú con Orden” gira en torno a la restauración de la autoridad y el regreso de la predictibilidad económica. Según la Plataforma Electoral del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), la seguridad ciudadana ocupa un lugar central. La candidata plantea la intervención complementaria de las Fuerzas Armadas para respaldar a la Policía Nacional. En materia económica, propone reformar la Ley General de Minería para permitir que proyectos estratégicos avancen mediante un sistema de tramitación rápida y la implementación de una Ventanilla Única Electrónica basada en inteligencia artificial. El programa también incluye incentivos para el empleo juvenil, como un crédito tributario equivalente al 50% de lo pagado a practicantes profesionales y preprofesionales. En infraestructura y agricultura, promete impulsar proyectos como Chavimochic III, Majes Siguas II y Olmos. En el ámbito social, propone “universalizar” el programa Pensión 65 para adultos mayores vulnerables.
El antivoto: un obstáculo histórico que cede terreno
El llamado “antivoto” de Keiko Fujimori ha sido un factor determinante en las elecciones presidenciales de 2011, 2016 y 2021. Las resistencias hacia su candidatura, alimentadas por los pasivos de la década de 1990 y los procesos judiciales por presunto lavado de activos, limitaron su crecimiento electoral. El caso “Cócteles/Odebrecht”, liderado por el fiscal José Domingo Pérez, la envió hasta en tres oportunidades a prisión preventiva. Para los comicios de 2026, analistas como Juan de la Puente, José Tello Alfaro y Alfredo Torre, jefe de IPSOS Perú, coinciden en que Fujimori logró reducir su antivoto a niveles mínimos históricos. En primera vuelta obtuvo el 17,18% de los votos válidos. La presencia de Roberto Sánchez, identificado con la izquierda radical y con vínculos al entorno de Pedro Castillo, ha modificado la narrativa electoral. “El antivoto de Keiko Fujimori se ha reducido en comparación a campañas anteriores”, afirmó la candidata en una entrevista con Latina Noticias Central tras la primera vuelta.
Estrategia para el balotaje: orden, contraste y confrontación técnica
La campaña de Fujimori para la segunda vuelta se estructura en tres ejes. El primero es la contraposición entre “orden y caos”. “El Perú debe elegir si recupera el orden o sigue viviendo en el caos”, declaró en un mitin. El segundo eje consiste en deslegitimar la identidad de Sánchez, a quien acusa de “copiar el libreto y el sombrero de Pedro Castillo”. Cuando Sánchez propuso debatir en Chota, Fujimori replicó que él reside en San Borja y lo desafió a debatir en Huaral, su ciudad natal donde, según datos oficiales de la ONPE, ella obtuvo una amplia votación. El tercer eje se centra en la confrontación programática y técnica. La candidata aceptó los debates organizados por el JNE: uno de equipos técnicos el 24 de mayo y otro presidencial el 31 de mayo. Su estrategia apunta a destacar la solidez de sus propuestas frente a los planteamientos de Sánchez, quien promueve el control de precios y nuevos impuestos a grandes fortunas.
Situación judicial: el cierre del Caso Cócteles
El proceso más mediático ha sido el Caso Cócteles, que involucraba acusaciones de lavado de activos y presunta organización criminal en el financiamiento de campañas. El Poder Judicial dictó el archivo definitivo del caso, cumpliendo una sentencia del Tribunal Constitucional que anuló las actuaciones de la Fiscalía. La lideresa de Fuerza Popular fue enviada a prisión en tres oportunidades en los años 2018, 2019, 2020 y abril de 2021, cumpliendo un poco más de 500 días en la cárcel. Ahora afronta uno de los procesos electorales más complejos de los años recientes de democracia nacional, donde las alianzas y propuestas serán fundamentales considerando que muchos electores aún se mantienen indecisos de cara al 7 de junio.
