Un informe del Instituto Gino Germani de la UBA revela que el 63% de los ocupados en Argentina percibe ingresos mensuales de hasta un millón de pesos, fenómeno que abarca tanto a trabajadores informales como a casi la mitad de los asalariados formales.
Un informe del Instituto Gino Germani, de la Universidad de Buenos Aires (UBA), analizó el fenómeno de los “millonistas”, término que refiere a los trabajadores que ganan hasta un millón de pesos por mes. El estudio segmentó el mercado laboral argentino en función de ese umbral de ingresos.
Según el reporte, el 86% de los asalariados informales y el 81% de los cuentapropistas de baja calificación perciben hasta un millón de pesos mensuales. En el sector formal, el 46% de los trabajadores registrados también se encuentra por debajo de ese monto. En términos agregados, el 63% del total de ocupados no supera el millón de pesos.
Los investigadores Eduardo Chávez Molina, Mariana Sosa y José Rodríguez de la Fuente explicaron que “en el extremo más desfavorable se ubican los asalariados informales y los cuentapropistas de baja calificación: el 86% y el 81% respectivamente perciben ingresos mensuales de hasta un millón de pesos, lo que implica que la enorme mayoría de estos trabajadores no logra superar dicho umbral”.
La categoría de millonistas no se limita a la informalidad. En el sector de asalariados formales, el 46% se encuentra por debajo del millón de pesos, proporción idéntica a la de los patrones precarios. La excepción son los patrones formales, donde el 84% supera el umbral, y los cuentapropistas de alta calificación, con un 44% que lo cruza.
El informe señaló que el ingreso de un millón de pesos se ubica por debajo de la línea de pobreza, estimada en 1.470.000 pesos, y por encima de la línea de indigencia, de 650.000 pesos. En el cuarto trimestre de 2025, el ingreso promedio de los trabajadores informales —excluyendo ocupaciones de dirección— fue de 500.000 pesos.
El estudio también analizó las estrategias de los hogares tras la devaluación de finales de 2023. “El principal recurso al que los hogares recurrieron luego de la devaluación de finales de 2023 fue la utilización de ahorros familiares. Luego, el uso de este activo fue descendiendo a niveles similares a los de años anteriores”, indicó el informe. El acceso a préstamos de amigos o familiares se mantuvo en torno al 16% de los hogares, mientras que los préstamos bancarios o financieros alcanzaron al 15% hacia fines de 2025.
Por clase social, los trabajadores manuales recurrieron más al uso de ahorros (cerca del 40%), mientras que los trabajadores de grandes establecimientos lideraron el acceso a préstamos bancarios (alrededor del 20%).
En cuanto a la brecha por actividad, el sector de explotación de minas y canteras duplicó o superó los ingresos promedio del resto de las actividades económicas, acentuando la segmentación laboral.
