El volante de Bayer Leverkusen analiza su presente, la previa del Mundial y la vigencia de Messi.
En el fútbol, el tiempo es líquido. Y Exequiel Palacios lo sabe. El mediocampista argentino, presente desde el primer llamado de Lionel Scaloni en 2018, es uno de los pocos que ha recorrido todo el ciclo de la selección. A días de defender el título mundial, Palacios se muestra pleno y con otra cabeza.
—¿Podés compararte con vos mismo en la previa de Qatar? ¿Cómo llegás a este Mundial?
—Era más joven. Siento que ese Exequiel ha cambiado mucho. Llego más maduro, en forma, pleno. Me preparé muy bien. Tengo más experiencia tras el roce en la Bundesliga. Este Mundial me agarra con otra cabeza.
Palacios, de 27 años, superó una lesión miotendinosa que lo marginó cuatro meses. Suma solo 17 partidos en la temporada, el registro más bajo desde su llegada a Alemania. Sin embargo, asegura: «Estoy bien, sano, en forma». Y ese ahorro de energías podría ser un beneficio para el torneo.
—¿Cómo consiguieron mantenerse motivados?
—La selección es la motivación. Una vez que te ponés esa camiseta, representás a un país. Hay que estar a la altura. La unión siempre fue una marca de esta selección.
Sobre el favoritismo, Palacios es claro: «Somos Argentina, nos ganamos el respeto. Tenemos al mejor del mundo con nosotros. Vamos a dar pelea hasta el final». También elogió a España y se refirió a la frustrada Finalissima: «De nuestro lado siempre estuvimos preparados para jugar».
El volante renovó con Leverkusen hasta 2030. La vida en Alemania es singular, y el idioma sigue siendo una tortura. Su club, el Werkself, es una excepción a la regla del 50+1 por su vínculo con Bayer.
El sábado cierra su sexta temporada en el club. «Tuvimos altos y bajos. El club está en renovación, se fueron jugadores importantes. Nos queda un partido y daremos lo mejor», afirmó.
Consultado sobre Messi y la posibilidad de verlo en su sexto Mundial, Palacios no dudó: «Leo no tiene que demostrarle nada a nadie. Su amor por Argentina no lo tiene casi nadie. Es un ejemplo como jugador y como persona».
