La ciclogénesis que azotó la costa atlántica dejó su mayor impacto en Mar del Plata, con daños en el Paseo Dávila, el Torreón del Monje y balnearios de la zona.
Mar del Plata amaneció este domingo con serios daños en su costa céntrica tras el paso de un violento temporal que combinó lluvias, vientos y una fuerte marejada. El fenómeno, que comenzó el jueves, tuvo su punto crítico durante la noche del sábado, cuando las olas superaron las defensas costeras y arrastraron bloques de cemento, piedras de hasta 300 kilos y mobiliario urbano.
El sector más afectado fue el Paseo Dávila, que se extiende desde Punta Iglesias hasta La Perla. Allí, el mar desprendió bancos de cemento, piezas de hormigón de más de cinco metros y muretes de protección. Decenas de piedras del escollerado quedaron esparcidas sobre veredas y escaleras. “Vamos a disponer de una pala mecánica para remover los elementos más pesados”, informó Alfredo Rodríguez, director de Defensa Civil local.
En el Torreón del Monje, el oleaje rompió parte de un gimnasio de la cadena Sport Club, instalado hace poco más de un año, y afectó una hamburguesería cercana. En Playa Grande, la crecida del mar inundó el complejo La Normandina y se llevó miles de metros cúbicos de arena, agravando un problema histórico en esa zona.
También se registraron destrozos en Monte Hermoso, donde la rambla costanera de madera fue arrasada, y en Necochea y Quequén, con balnearios dañados. El temporal ya había dejado daños similares en el mismo Paseo Dávila hace casi un año, aunque en esta ocasión los destrozos se multiplicaron por tres o cuatro, según los primeros relevamientos.
Las autoridades mantienen cortado el tránsito vehicular en la zona y recomiendan evitar la costa mientras continúan las tareas de limpieza y evaluación de daños.
