La imposibilidad de comprar una vivienda completa impulsa la oferta de alquiler y venta de habitaciones individuales, con un aumento del 17% en 2025.
Compartir departamento es una etapa habitual en la vida de muchas personas, tradicionalmente asociada al período juvenil. En Europa, para distintas generaciones, la primera parada tras salir del hogar familiar fue una vivienda compartida, a veces con desconocidos. Hoy, sin embargo, la imposibilidad de comprar un piso por los altos precios está llevando a muchos jóvenes a alargar esta fase vital.
En ese contexto, en el mercado de España, la oferta de habitaciones —no la vivienda completa— emergió como refugio: esa opción creció un 17% en 2025 respecto de 2024, año en que la suba interanual ya había sido del 22%, según datos de Fotocasa. Incluso algunas compañías promocionan la compra de una habitación individual como fórmula para convertirse en propietario.
Las estadísticas de ese portal señalan que el precio medio en España por una habitación en alquiler en febrero fue de 508,69 euros, un 0,1% más que en el mismo mes de 2025. Sin embargo, comunidades como Castilla-La Mancha, pese a partir con un precio inferior a la media (300 euros), mostraron un crecimiento interanual de dos dígitos (10,2%). El récord lo marca Cataluña, con 626 euros, seguida de cerca por Madrid (600 euros).
En este contexto, han surgido iniciativas empresariales pioneras, como la venta de habitaciones: una suerte de salto intermedio entre el inquilinato y la propiedad que no requiere una inversión tan elevada como la compra de un departamento. “Desde que empezamos, en febrero de 2024, ya hemos vendido más de 250 unidades, incluyendo también estudios”, detalla Oriol Valls, fundador junto a Anna Bedmar de la start-up Habitación.com.
Vender por separado habitaciones de un inmueble no es una práctica ilegal. En el registro de la propiedad figuran varios propietarios del inmueble, y los contratos detallan qué porcentaje del piso tiene cada uno en función de las habitaciones adquiridas, más un porcentaje de las zonas comunes. “La operación de compraventa se realiza mediante escritura pública ante notario”, según se detalla en su página web. Valls explica que su trabajo consiste en la intermediación entre “gente que quiere vender un piso y gente que quiere comprar una habitación”. No son ellos quienes establecen el precio, sino “el mercado”, a través de la división entre el valor total del inmueble y el número de habitaciones.
“Ahora mismo no hay ningún joven que quiera un piso con tres habitaciones, porque ni se están casando, ni tienen hijos. Nosotros lo que les facilitamos es que se puedan comprar su primera propiedad, y que les sirva para no tirar el dinero a fondo perdido en alquileres; que vayan generando patrimonio”, incide Valls.
Vivir de alquiler es la realidad para dos de cada 10 hogares en España, según el INE. “Llevo un año en un inmueble de siete habitaciones. A veces la convivencia es un poco difícil”, reconoce Luis Bustamante, de 26 años, que llegó a Madrid a estudiar un máster y ahora espera quedarse. “Creo que ya he compartido casa con 11 personas diferentes”, añade.
Según datos del portal Pisos.com, los jóvenes de entre 16 y 34 años destinan más de una tercera parte de su salario neto al alquiler de una habitación. En Barcelona, este se eleva hasta el 55,19%; la suma más abultada por delante de Madrid (53,15%), Palma (52,74%), Valencia (52,69%), San Sebastián (47,42%), Santa Cruz de Tenerife (43,06%) y Cádiz (40,45%). En el extremo opuesto se sitúan capitales como Badajoz (18,03%), Cáceres (18,79%), Burgos (21,00%), Palencia (21,05%), Córdoba (21,27%) y Zamora (21,36%).
“Lo que estamos viendo no es una generación que no quiere comprar. Es una generación que no puede ni planteárselo porque sus ingresos se disuelven mes a mes en el alquiler”, advierte Ferran Font, portavoz y director de Estudios de Pisos.com. “Mientras eso no cambie, el mercado de compraventa seguirá siendo inaccesible para una franja muy amplia de la población joven, con consecuencias que van mucho más allá de lo residencial: afectan a las decisiones de pareja, a la natalidad, a la capacidad de consumo y al conjunto de la economía”, añade.
Luis paga 400 euros por una habitación en un piso en el barrio de Ventas, en Madrid. Asegura tener suerte, ya que la suya es una de las más espaciosas del piso.
