Ante la caída en el consumo de carne vacuna por los precios, algunos productores promueven la carne de burro, que podría ofrecerse a un valor significativamente menor.
En el contexto de una marcada disminución en el consumo de carne bovina, impulsada principalmente por el aumento sostenido de los precios, un sector de productores está impulsando la faena de burro como una alternativa proteica para el mercado interno.
Según los impulsores de esta iniciativa, los cortes de carne de este animal podrían llegar a los consumidores a un precio cercano a los $7.500, un valor considerablemente inferior al de la carne vacuna tradicional. Esta propuesta surge en un país donde el consumo de carne, especialmente el asado, es un hábito cultural profundamente arraigado, pero que en los últimos tiempos se ha convertido en un lujo para muchos sectores de la población.
Los productores argumentan que se trata de una opción para diversificar la oferta y hacer frente a la coyuntura económica. La noticia abre un debate sobre los cambios en los hábitos de consumo y las posibles alternativas que surgen en la industria cárnica nacional.
