Natalia Motyl, economista, sostuvo que la desaceleración inflacionaria de los primeros meses se basó en un tipo de cambio rezagado, lo que genera presiones futuras.
La economista Natalia Motyl analizó el escenario inflacionario, el atraso cambiario y las tensiones del mercado en un contexto marcado por la volatilidad internacional y la debilidad de la actividad local. En diálogo con Canal E, advirtió que, pese a factores estacionales, la inflación sigue mostrando señales preocupantes: «Lo cierto es que aún así todo está mostrando presiones al alza».
En ese sentido, explicó que uno de los principales motores es el comportamiento de precios clave: «En las últimas semanas se había acelerado un rubro clave, como es alimento y bebida». Además, vinculó el fenómeno inflacionario con el contexto global y el impacto energético: «También es cierto que hay cierta incidencia por el aumento de las naftas y de los combustibles».
Sobre el corto plazo, Motyl proyectó un escenario moderado pero frágil: «Abril es un mes en el cual vamos a ver quizás una desaceleración por una cuestión estacional de alrededor del 2,5, en el mejor de los escenarios, más cercano al 3% de inflación». Sin embargo, dejó una advertencia clara sobre lo que viene: «La desaceleración futura a partir de los meses de mayo y de junio va a depender íntegramente de cómo va evolucionando el contexto internacional».
Uno de los puntos centrales fue el dólar. La entrevistada sostuvo que la baja inflación inicial del programa económico tuvo un costo: «Esta desinflación o desaceleración durante la primera etapa del gobierno de Javier Milei se sustentó básicamente en un atraso del tipo de cambio». Luego, manifestó que esta situación genera un problema estructural: «El tipo de cambio necesitaría justamente corregir al alza para recuperar lo perdido con la aceleración de la inflación».
