El buque insignia de la Armada de EE.UU., conocido por ser el destructor más costoso de la historia, completó su transformación para operar como plataforma de misiles hipersónicos.
El destructor USS Zumwalt (DDG-1000) ha vuelto a navegar tras finalizar sus pruebas de mar iniciales en enero de este año. Este regreso marca el fin de un extenso proceso de modernización en astilleros de Mississippi, Estados Unidos, donde la embarcación fue sometida a una transformación estructural sin precedentes.
El objetivo principal fue devolverle relevancia operativa tras los problemas técnicos que limitaron su utilidad durante años. Su nueva función es servir como la primera plataforma de superficie equipada con el sistema de armas Conventional Prompt Strike (CPS), compuesto por misiles hipersónicos de alcance intercontinental.
Estos proyectiles superan cinco veces la velocidad del sonido y tienen un alcance estimado superior a los 6.000 kilómetros, diseñados para impactar objetivos en menos de una hora con alta precisión. Para lograr esta capacidad, la Marina de los Estados Unidos removió los dos cañones de 155 mm que eran su arma principal original. En su lugar, instaló cuatro tubos de lanzamiento, cada uno capaz de albergar hasta tres misiles hipersónicos, totalizando 12 unidades por buque.
La modernización, descrita como un gran desafío de ingeniería, incluyó trabajos de undocking a fines de 2024 y pruebas recientes de sistemas de propulsión eléctrica, integridad del casco y generación de energía. Estos pasos son críticos para asegurar la integración del navío a la flota activa en el corto plazo.
Con estas mejoras, el USS Zumwalt busca convertirse en un elemento de disuasión estratégica en el Océano Pacífico. Se espera que las pruebas de fuego real con los misiles CPS comiencen entre 2027 y 2028, una vez completada la integración total de los sistemas electrónicos. El éxito del programa determinará el futuro de los otros dos destructores de su clase que aguardan modificaciones similares.
