Una ingeniera agrónoma consideró que el ejemplar, que generó controversia, muestra fortaleza al rebrotar, aunque advierte sobre la necesidad de cuidados en esta etapa crítica.
La ingeniera agrónoma Ana Meehan afirmó que el quebracho blanco de Villa Allende, cuyo trasplante generó una polémica entre el municipio y grupos ecologistas, «es extremadamente fuerte y está dando una prueba de eso».
«Yo ya lo vengo viendo con pequeños brotecitos desde diciembre. No se sostenían, empezaban y caían porque le he estado sacando fotos y demás, lo vengo siguiendo al árbol», contó la especialista. «Creo que con estas lluvias y con el calor que hizo el árbol reaccionó como si fuera primavera. Ha hecho lo que tendría que haber hecho en la primavera, después de que lo trasplantaron», agregó en declaraciones radiales.
«Para que ese árbol se muera tiene que pasar mucho. Eso ya lo dijimos siempre. Son muy fuertes. Es como cuando uno tiene un paciente terminal y de golpe se recupera. Es una buena noticia. Ahora con más responsabilidad hay que cuidarlo porque está teniendo una brotación muy tierna y ya vienen los fríos», explicó.
Meehan dijo que «tenía serias dudas porque no he visto casos en que esto resista». «Me parece que el árbol es extremadamente fuerte y está dando una prueba de eso. Es un caso raro. Aparte nunca se trasplanta un quebracho de ese tamaño, es la primera vez que se hace», aseguró.
Además señaló que «todo esto es experiencia, todo esto es algo nuevo que tenemos que seguir». «No hay un sistema radicular que se haya preservado y muchas de las reservas están en las raíces, y lo que sostiene al árbol son las raíces. Entonces cuánto tiene que hacer ese árbol para recuperar raíces que retengan o sostengan todo ese sistema aéreo», precisó la especialista. Y luego detalló: «Ahora brotado la energía está en los troncos principales y en las ramas, pero después el proceso fisiológico tiene que continuar. Por eso digo que hay que tener muchísimo cuidado en esta etapa».
Al ser consultada sobre la postura del municipio de festejar el rebrote, Meehan respondió: «En realidad lo que yo festejo es que el árbol esté bien. Lo que me parece mal es esta grieta de árbol, no árbol, toda esta cosa que se está manejando por detrás. Yo estoy hablando técnicamente del árbol».
«Sigue habiendo divisiones. Cuando en realidad ese árbol nos ha demostrado que mucha gente defiende la naturaleza y que los gobiernos no escuchan. Mirá lo que pasó con la ley de glaciares ayer. Ese es el tema, es mucho más profundo. Por eso a mí sí me alegra que el árbol haya brotado», insistió.
«Creo que tenemos que trabajar todos juntos. Nosotros pensamos que ese árbol podría haber estado donde estaba, se podría haber movido un poco la traza sin hacerle pasar semejante sacrificio. Todos sabemos que un árbol podado y con semejante nivel de daño se le acorta muchísimo la vida. Tampoco vamos a estar nosotros el día que ese árbol se muera», concluyó Meehan.
Por su parte, el ingeniero Santiago Carmona, director de gestión ambiental de Villa Allende, dijo que «se manifestó lo que veníamos esperando, un rebrote un poco más enérgico». «Venía rebrotando. Es un árbol que no pierde las hojas en una época determinada. Hay una época en la que pierde más hojas, pero es continuamente renovado», añadió.
«Acá lo que pasó es que pasó el verano. Para el árbol después del trasplante fue la época más perjudicial porque tiene muchos calores pero coincidió que también hubo muchísimas lluvias», indicó Carmona. «Entonces tuvo sus días nublados con poca evaporación en las hojas, eso beneficia porque al tener menor cantidad de raíces puede absorber menos agua. Esa menor cantidad de agua que no pudo absorber lo compensó con la poca evaporación que tuvo», cerró el funcionario.
