Tras una negociación en la que intervino la entidad continental, se confirmó un cupo para los seguidores visitantes en Santiago, respetando el reglamento de la Copa Libertadores.
La Conmebol intervino para resolver la disputa sobre la cantidad de entradas para hinchas visitantes en el partido entre Universidad Católica de Chile y Boca Juniors por la Copa Libertadores. El club chileno había intentado inicialmente no recibir público visitante, ofreciendo luego menos de mil localidades, pero la presión del conjunto argentino y la posterior mediación de la entidad sudamericana aseguraron un cupo de 2.000 lugares para los seguidores de Boca.
La dirigencia de Boca Juniors se amparó en el reglamento de la competencia, que establece la obligatoriedad de recibir parcialidades visitantes. Ante la negativa inicial de Universidad Católica, el caso escaló a la Conmebol, cuya intervención, junto con gestiones del gobierno chileno, logró un acuerdo para cumplir con la normativa.
Dada la sensibilidad del encuentro, se dispuso un refuerzo extraordinario en los operativos de seguridad. Este partido marca un antecedente, ya que será la primera vez que una hinchada argentina viaje a Chile luego de los incidentes registrados en agosto de 2025 entre Independiente y Universidad de Chile por la Copa Sudamericana, hecho que derivó en la eliminación del club argentino y tensionó la relación deportiva bilateral.
