Juan Pablo Costa destacó la caída interanual de casi 10 puntos en el índice de pobreza, pero llamó la atención sobre el contexto económico y posibles ajustes en la medición oficial.
El economista Juan Pablo Costa analizó los datos del INDEC que ubican la pobreza en el 28,2% para el segundo semestre de 2025, una cifra significativamente menor a la del período anterior. En diálogo con Canal E, Costa calificó la baja como «notable» en términos estadísticos, pero planteó observaciones sobre el contexto económico y la metodología empleada.
«Es una baja de prácticamente 10 puntos interanual», explicó el especialista, aunque advirtió que «la situación en la microeconomía y en los ingresos no es buena». En este sentido, consideró llamativo que los indicadores sociales muestren una mejora en un escenario de deterioro del poder adquisitivo.
Uno de los ejes de su análisis se centró en la forma en que se mide la pobreza. «Hay varias cuestiones que pueden explicar esta baja, pero tienen que ver más con modificaciones metodológicas que con una mejora real», sostuvo. Entre los puntos técnicos mencionados, destacó la falta de actualización en los ponderadores de inflación, lo que, según su visión, podría derivar en una subestimación del valor de la canasta básica total. «Al no modificar los ponderadores, se subestima la parte de servicios y eso hace que la canasta sea más barata», detalló. Este efecto podría hacer que más personas queden por encima de la línea de pobreza sin que necesariamente hayan mejorado sus ingresos reales.
Otro cambio relevante señalado por Costa fue la modificación en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que ahora capta con mayor precisión los ingresos no laborales. «Es una mejora metodológica, pero hace que los datos no sean comparables con períodos anteriores», explicó. Esto implica que los ingresos actuales podrían parecer mayores debido a un mejor registro, no necesariamente a un crecimiento real.
El economista también hizo referencia a la evolución de los ingresos no registrados, señalando que «es raro que los salarios no registrados crezcan más en un contexto recesivo». Vinculó esta situación con el alto nivel de trabajo informal, un problema estructural del mercado laboral argentino.
Para concluir, Costa remarcó que la discusión es de carácter técnico y advirtió sobre la importancia de mantener la credibilidad en las estadísticas públicas. «La calidad de los datos es clave para tomar decisiones de política pública», afirmó. Y finalizó: «Si se pierde la confianza en las mediciones, incluso cuando los datos sean buenos, la sociedad puede no creerlos».
