El 2 de mayo de 1982, durante la Guerra de Malvinas, el crucero ARA General Belgrano fue atacado y hundido por el submarino nuclear británico HMS Conqueror. El hecho, ocurrido fuera de la zona de exclusión declarada por el Reino Unido, marcó un punto de inflexión en el conflicto y es uno de los episodios más recordados.
El ARA General Belgrano, originalmente el USS Phoenix de la Segunda Guerra Mundial, fue adquirido por Argentina en 1951. Tras servir como buque insignia de la Armada por más de tres décadas, su destino quedó ligado al conflicto del Atlántico Sur en 1982.
Integrando la Fuerza de Tarea 79, el crucero operaba al sur de las Islas Malvinas cuando fue localizado y seguido por el submarino nuclear HMS Conqueror de la Royal Navy. El 2 de mayo, a las 15:57 horas, el comandante británico Christopher Wreford-Brown ordenó el lanzamiento de tres torpedos Mark 8.
Dos de los torpedos impactaron en el buque argentino: uno en la popa y otro en la proa. El daño fue severo e inmediato. Tras evaluar la crítica situación, el capitán del buque, Héctor Bonzo, dio la orden de abandonar la nave a las 16:23. El ARA General Belgrano se hundió a las 17:02, con su bandera aún izada.
La decisión de atacar al crucero, que se encontraba fuera de la Zona de Exclusión Total de 200 millas declarada por el Reino Unido, fue política y generó entonces, y aún hoy, debate internacional. El hundimiento resultó en la mayor pérdida de vidas humanas en un solo episodio durante la guerra.
