Un conjunto de indicadores económicos publicados recientemente por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dibuja un panorama complejo para la actividad productiva y el mercado laboral argentino. La tasa de desempleo escaló al 7.5%, lo que representa la pérdida de aproximadamente 151.000 puestos de trabajo en el último año.
Mercado laboral bajo presión
El informe detalla que, junto al aumento del desempleo, se registra un incremento en la sobreocupación, que alcanza al 29% de los trabajadores. Este segmento comprende a quienes superan las 45 horas semanales de trabajo. Asimismo, creció la denominada desocupación demandante, integrada por personas que buscaron empleo activamente durante al menos un mes sin conseguirlo.
Expertos consultados señalan que estas dinámicas suelen reflejar estrategias de adaptación en contextos económicos adversos, como el traslado hacia trabajos por cuenta propia de menor estabilidad o la aceptación de remuneraciones que no compensan la inflación.
Consumo y crédito en retroceso
El debilitamiento del poder adquisitivo impacta directamente en el consumo. Las ventas en supermercados cayeron entre un 5.9% y un 6.4% en los primeros meses del año, luego de una contracción del 14% en el consumo masivo durante 2024. El consumo privado en su conjunto disminuyó un 7.9% en 2025, tras una baja del 2.9% en el año anterior.
Este escenario tensiona las finanzas personales. La morosidad en tarjetas de crédito y préstamos personales alcanzó su nivel más alto en los últimos 16 años, con tasas de interés que oscilan entre el 71% y el 96% anual, según el producto.
Capacidad ociosa y pérdida de empleo industrial
En el sector productivo, la capacidad instalada sin uso en la industria manufacturera promedia el 46%. Los rubros más afectados son textiles (65% de ociosidad), automotores (50%), productos químicos (40%) y alimentos y bebidas (36%).
Según informes de la Unión Industrial Argentina (UIA) basados en datos oficiales, entre agosto de 2023 y diciembre de 2025 se perdieron 69.537 empleos registrados en el sector manufacturero. En la construcción, la caída fue de 86.329 puestos en el mismo período.
Actividad económica dispar
Mientras la industria retrocedió un 5% y la construcción un 2.2% en 2025, impulsada en parte por la reducción de la obra pública, otros sectores mostraron desempeños positivos. La actividad financiera lideró el crecimiento con un avance del 17.2%, seguida por el agro y la ganadería (16.1%) y la minería (8.1%).
El tejido empresarial también refleja dificultades. Reportes del sistema bancario indican que más de 35.000 empresas, en su mayoría pymes, presentan atrasos en el pago de sus obligaciones crediticias, lo que genera un efecto dominó en las cadenas de valor.
Los datos oficiales continúan siendo el parámetro central para analistas e instituciones a la hora de evaluar la evolución de la economía local, contrastando en ocasiones con proyecciones o declaraciones optimistas.
