Una réplica del emblemático retrato de Juan Domingo Perón y Eva Duarte de Perón fue retirada de la antesala del Salón Eva Perón, en la Casa Rosada. Según informaron voceros del Gobierno, la acción se tomó debido a «fallas estructurales» detectadas en la pieza, que dificultaban su correcta exhibición y conservación. La obra fue trasladada al Museo del Bicentenario para su resguardo y eventual restauración.
Un símbolo con historia
El cuadro es una copia del original pintado en 1948 por el artista francés Numa Ayrinhac, quien fue uno de los retratistas cercanos al entorno de Eva Perón. La obra original, un óleo de gran formato, muestra a Perón con la banda presidencial y a Eva a su lado, en una composición que buscaba reforzar la idea de un liderazgo compartido durante el primer gobierno peronista.
Tras el golpe de Estado de 1955, que inició un proceso de «desperonización», gran parte de la simbología vinculada al movimiento fue retirada o destruida. El retrato original de Ayrinhac logró sobrevivir a ese período y hoy forma parte del patrimonio del Museo de la Casa Rosada. La réplica retirada formaba parte de ese circuito simbólico dentro del edificio gubernamental.
Debate sobre la representación en espacios oficiales
La medida se enmarca en una serie de acciones vinculadas al reordenamiento de espacios públicos, que en los últimos años incluyó la remoción de imágenes y bustos de figuras políticas en dependencias estatales. En paralelo, comenzaron a circular especulaciones sobre posibles reemplazos para el lugar que ocupaba el cuadro.
¿Qué imagen ocupará el espacio?
Entre las alternativas que se mencionan informalmente figuran retratos de próceres como Manuel Belgrano o Domingo Faustino Sarmiento, e incluso una fotografía del futbolista Lionel Messi. Esta posibilidad introduce un nuevo debate sobre los criterios para decidir qué imágenes merecen ocupar los espacios oficiales y qué mensaje transmiten.
Expertos en patrimonio cultural suelen señalar que las obras de arte en edificios públicos no cumplen solo una función decorativa, sino que forman parte de la construcción de sentido de esos espacios. Su selección, ubicación y permanencia responden a decisiones políticas y culturales que reflejan distintas épocas y visiones.
Un símbolo que perdura
La historia del retrato de Perón y Evita atraviesa gobiernos, golpes de Estado, prohibiciones y restituciones. Cada etapa dejó su marca en la forma en que la obra fue exhibida, ocultada o resignificada. El retiro actual, aunque justificado por razones técnicas, se produce en un contexto donde su lectura simbólica es inevitable.
Mientras la réplica será sometida a procesos de conservación, el original permanece resguardado en el museo. La imagen de Perón y Evita, décadas después, continúa siendo un elemento de disputa y reflexión en la esfera pública argentina, demostrando la vigencia de su carga simbólica.
