El presidente brasileño firmó la Medida Provisoria 1.394, que prohíbe explotar, ofertar, intermediar y publicitar apuestas de cuota fija en todo el territorio. La norma entró en vigencia inmediata y deberá ser tratada por el Congreso. El sector anticipó acciones judiciales y clubes de fútbol expresaron su posición.
El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva firmó este viernes la Medida Provisoria 1.394, que prohíbe en todo el territorio brasileño «explotar, ofertar, intermediar y publicitar» apuestas de cuota fija, incluidas las deportivas y los casinos digitales. La norma fue publicada a nueve días de las elecciones presidenciales del 4 de octubre y entró en vigencia de manera inmediata, aunque deberá atravesar el tratamiento del Congreso para mantener su validez.
Alcance de la medida
La prohibición comprende a las plataformas deportivas y a los juegos y casinos online, entre ellos los conocidos como «Jogo do Tigrinho». Durante el anuncio realizado en San Pablo, el ministro de Economía, Dario Durigan, afirmó: «A partir de esta fecha no habrá ningún sitio, ninguna aplicación ni ningún patrocinio legal de apuestas en el país».
Según Durigan, más de R$ 60.000 millones, unos u$s11.000 millones, pasan de los presupuestos familiares brasileños hacia las casas de apuestas. «Esto causa angustia y vergüenza. Hay gente que incluso se ha quitado la vida por ello», declaró.
El Ejecutivo acompañó la prohibición con otras iniciativas destinadas a enfrentar el endeudamiento de los hogares, entre ellas una nueva versión del programa Desenrola Brasil.
Justificación oficial
La administración de Lula justificó la decisión por las consecuencias económicas y sociales que atribuye al crecimiento acelerado del juego online. «Es algo espeluznante; me recordó al comienzo del crack en este país. Las apuestas online son lo mismo, pero a un nivel muy superior porque son digitales y están al alcance de la mano», sostuvo el presidente. «Es como el cáncer: o extirpamos el tumor o el tumor acaba con nosotros», agregó.
Antecedentes del mercado
Brasil habilitó las apuestas de cuota fija en 2018 y posteriormente avanzó en la reglamentación del sector, con un marco regulatorio aprobado en diciembre de 2023. Según los datos incluidos en el anuncio, el sector generó ingresos por R$ 36.900 millones durante el último año.
Hasta ahora, el Gobierno había concedido 85 licencias para operar apuestas, cada una valuada en unos u$s5,7 millones. De acuerdo con Durigan, esas autorizaciones no serán reembolsadas.
Reacción de las empresas
Las empresas del sector rechazaron la medida y anticiparon que recurrirán a la Justicia. Su principal argumento es que eliminar el mercado regulado no terminará con las apuestas, sino que podría desplazar a los usuarios hacia plataformas clandestinas radicadas fuera del país.
«La prohibición no acaba con las apuestas en Brasil sino con la protección de quien apuesta», señalaron en un manifiesto conjunto la Asociación Nacional de Juegos y Loterías, el Instituto Brasileño de Juego Responsable y las 85 casas que tenían autorización para operar.
André Gelfi, CEO de Betsson Group y miembro del Instituto Brasileño de Juego Responsable, sostuvo: «Una prohibición tampoco elimina la demanda. El riesgo es que los consumidores se desplacen hacia operadores ilegales y offshore, donde no hay protección efectiva, tributación ni supervisión regulatoria. El mejor enfoque es perfeccionar la regulación».
Según Gelfi, las apuestas online movilizan anualmente alrededor de R$ 15.000 millones, equivalentes a unos u$s2.890 millones.
Impacto en el fútbol
Uno de los sectores que enfrenta mayores consecuencias es el fútbol brasileño. Las casas de apuestas se transformaron durante los últimos años en una fuente central de ingresos para clubes, torneos y figuras deportivas. De acuerdo con los datos citados, las empresas del sector son actualmente los principales patrocinadores de 13 de los 20 clubes de la primera división brasileña y mantienen además acuerdos comerciales con figuras como Neymar y Vinícius Júnior.
Flamengo cuestionó la decisión: «No se puede crear una regla, llevar a empresas e instituciones a asumir compromisos basados en ella y, de la noche a la mañana, cambiar todo el marco regulatorio». El club carioca advirtió que la modificación «golpea de lleno al deporte brasileño» y puede afectar «al fútbol profesional, las categorías de base, el fútbol femenino, los deportes olímpicos y los campeonatos».
«Prohibir a las empresas que operan legalmente no significa acabar con las apuestas. El juego no desaparece y el mercado clandestino, que representa una porción significativa de la actividad, crecerá y ocupará ese espacio», agregó Flamengo. Fluminense, por su parte, reclamó al menos «un período de transición adecuado en caso de que haya cambios».
Respuesta del presidente y posición opositora
El presidente rechazó los cuestionamientos provenientes del fútbol y defendió la prohibición como una medida destinada a proteger especialmente a los sectores de menores ingresos. «Que los equipos no me digan que sin las bets acaban (…) No tiene nada que ver», respondió Lula. «Estamos intentando librar al pueblo más humilde del país de matarse por la perspectiva de ganar la lotería», añadió.
El cambio regulatorio implica que los contratos publicitarios vinculados con las apuestas también queden alcanzados por la prohibición, lo que abre un escenario de incertidumbre para clubes, medios de comunicación, deportistas y otras organizaciones patrocinadas por las plataformas.
La decisión también ingresó en la campaña presidencial. Flávio Bolsonaro cuestionó al Gobierno por avanzar con la prohibición pocos días antes de la primera vuelta. El candidato opositor calificó la decisión como «una nueva estafa del Gobierno de Lula» y cuestionó que la administración avanzara ahora contra una actividad que había sido reglamentada durante el actual mandato.
«Cuando autorizó las apuestas», durante el gobierno de Michel Temer en 2018, «Lula tomó la decisión de perjudicar la vida de las personas para él poder recaudar R$ 20.000 millones y cubrir el agujero provocado por los gastos excesivos del Gobierno. Todo fue fríamente calculado», afirmó.
La prohibición abrió una disputa simultánea en los frentes económico, deportivo y político, mientras operadores y clubes analizan sus próximos pasos y el Congreso deberá definir el futuro de la medida provisoria.

