Mandatarios provinciales señalan que el oficialismo ya no mide los 50 puntos de 2025 y anticipan un reparto diferente de candidaturas para 2027. La inflación de 1,7% no revierte la preocupación social por los ingresos y los jubilados continúan con un bono congelado en 70.000 pesos.
La relación entre el Gobierno nacional y los gobernadores aliados atraviesa un nuevo capítulo de negociación. Según fuentes de la Casa Rosada, Karina Milei repite en cada reunión con mandatarios provinciales: «Nosotros privilegiamos la reelección de Javier». Esa prioridad implica que el oficialismo no postulará candidatos propios en los distritos donde esos gobernadores buscan su reelección, pero a cambio exige que no se sumen a otras alternativas electorales en 2027 y que cedan lugares en las listas de candidatos a diputados y senadores nacionales.
Sin embargo, al menos cinco gobernadores aliados sostienen que la imagen de Milei ya no alcanza los 50 puntos que ostentaba en 2025. En la actualidad, según esas mismas fuentes, el presidente se ubica en un rango de «treinta y pico» puntos, entre 33 y 38, según el distrito. En esas provincias, la diferencia ha sido capitalizada en parte por el peronismo y en parte por el partido gobernante local, aunque aún no emerge un candidato nacional claro.
Ese escenario, percibido por los mandatarios, reduce el control oficialista sobre la agenda legislativa e impactará en las negociaciones de alianzas para las listas de legisladores nacionales. La oposición aliada ya logró frenar en comisión el tratamiento del Super Rigi y avanzar con proyectos de prórroga de la emergencia en discapacidad y una iniciativa para deudores morosos. Ambas propuestas se aprobaron con 249 votos a favor en las cámaras de Diputados y Senado.
Las listas son la otra preocupación para la Casa Rosada. Varios gobernadores comienzan a delinear que el reparto en la elección de 2027 no puede ser igual al de 2025 porque el gobierno nacional está más débil y la imagen presidencial en declive. Mencionan como ejemplo que el año pasado el tándem entre Karina Milei y los Menem imponía los nombres. Incluso en Corrientes, quisieron nombrar al candidato a gobernador y Gustavo Valdés lo rechazó, por lo que no hubo entendimiento. «Las cosas cambiaron y la negociación también; ya no pueden pedir la misma cantidad de diputados», asegura un gobernador afín.
Un referente del norte describe el presente del oficialismo: «Hoy el electorado está dividido en tres partes: un tercio anti Milei, un tercio con Milei pero con menos convicción y un tercer tercio que no sabe». Agrega que el Presidente no ha logrado ser el líder de un frente homogéneo como lo fue Mauricio Macri con Cambiemos o Juntos por el Cambio, que aglutinaba a casi todo el anti kirchnerismo. Hoy Milei encabeza una coalición heterogénea, con eslabones sueltos y potenciales competidores dentro del mismo espacio ideológico, como Hernán Lacunza, Jorge Brito, Daniel Hadad o Victoria Villarruel, si finalmente se lanza. Todos podrían quitarle puntos valiosos.
En esa línea, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, pretende tejer para su candidatura a gobernador en la provincia de Buenos Aires reunir a todas las fuerzas anti kirchneristas detrás de su postulación. Desde el riñón de La Libertad Avanza, importantes dirigentes admiten que «va a ser muy difícil ganarle al peronismo la gobernación» y deslizan que, si las elecciones fueran hoy, las perderían.
Con la inflación no alcanza
La nueva caída de la inflación al 1,7%, la más baja en los últimos 14 meses, sumada al fortalecimiento de las reservas del Banco Central y a los instrumentos para evitar una eventual corrida, fue la mejor noticia de la semana. En otros tiempos, su ausencia generó una catástrofe en la economía, como durante la gestión de Alberto Fernández.
El problema, según analistas, reside en que el alza de precios ha dejado de ser la principal preocupación de la sociedad. El reclamo pasa por el dinero que no alcanza, el empleo, los salarios, la suba de las tarifas de los servicios públicos y el endeudamiento. Todo en un contexto de caída del consumo que provocó una baja de la recaudación y obligó al Gobierno a aumentar el recorte del gasto público en 2026, proyectado en un 5,4%, el año con mayor ajuste de los tres de la administración libertaria.
El plan original y a largo plazo de Milei al llegar al poder era lograr cuatro años después su reelección, manejando dos variables: la baja de la inflación y el control de las calles, erradicando los piquetes. Ambos puntos son dos de los principales logros de la gestión libertaria. Pero la sociedad los hizo propio y nadie preveía que la situación de la microeconomía sería la que hoy sufren millones de argentinos. ¿Alcanzará de todos modos para la reelección? No hay respuesta aún.
A diferencia de los ’90 y de algunas décadas posteriores, desde hace un tiempo la dirigencia política, la opinión pública tradicional y los debates espontáneos en las redes sociales parecen haber olvidado a los jubilados. Como la inseguridad, son flagelos naturalizados, salvo algunas polémicas aisladas en episodios excepcionales o espectaculares: nunca se podrá vivir seguro en algunas zonas como el conurbano bonaerense, nunca van a tener una remuneración digna los jubilados se erigen como premisas aceptadas.
De acuerdo a datos del INDEC de agosto, para que un adulto no sea pobre debe ganar 519.578 pesos. La jubilación mínima en agosto, incluido el bono adicional y no remunerativo de 70 mil pesos, alcanza los 489.775,92 pesos. Se estima que más de 5 millones de jubilados cobran la mínima. Es decir, hay al menos 5 millones de jubilados que perciben ingresos de pobres.
El sistema previsional está quebrado producto de administraciones como el kirchnerismo que permitieron el ingreso desmedido de nuevos jubilados sin aportes y utilizaron los recursos de Anses para financiar gastos corrientes. Pero la desidia del actual Gobierno queda reflejada en un detalle: hace 30 meses que el bono que reciben quienes cobran la mínima es de 70 mil pesos. Si se hubiera actualizado de acuerdo a la inflación de la gestión libertaria, hoy debería ser de 219 mil pesos. Al menos, sólo a nivel estadístico, no de una vida más digna, 5 millones de jubilados hoy no serían pobres. A nadie le importa.

