Un venezolano fue deportado por el ICE de EE.UU. a Liberia y relató el procedimiento

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Avión de deportación del ICE en una pista

Un ciudadano venezolano de 45 años fue deportado a Liberia en un vuelo chárter coordinado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE). El hombre, que residía en EE.UU. con protección migratoria, fue detenido en una oficina de inmigración y trasladado a África.

Un ciudadano venezolano de 45 años fue deportado a Liberia el 19 de agosto de 2025 en uno de los vuelos chárter coordinados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE). Según relató el propio migrante al medio español El País, al intentar resistirse a abordar la aeronave, un agente le indicó: “O te subes colaborando o te subimos a la fuerza”.

El hombre, que se desempeñaba en el sector de la energía eólica en EE.UU., contaba con un permiso migratorio que le brindaba protección legal frente a una eventual repatriación a Venezuela, según consignó el medio citado. A principios de año, acudió junto a su esposa a una oficina de inmigración para un chequeo de rutina. A pesar de no registrar antecedentes penales, los agentes del ICE lo arrestaron con fines de expulsión.

“Ambos teníamos el récord limpio. No obstante, a ella la dejaron ir y a mí me detuvieron”, declaró el venezolano al medio español. Durante su detención, fue trasladado a cuatro centros diferentes y sufrió ataques de pánico y ansiedad. “El ICE tiene ese poder: te aterroriza psicológicamente con sus silencios, sus respuestas vagas y malos tratos”, afirmó.

El 19 de agosto fue llevado a un vuelo chárter para ser deportado. “El oficial me frenó de inmediato: ‘O te subes colaborando o te subimos a la fuerza’. Apenas nos sentamos en la aeronave, todos rompimos a llorar. Nos tuvieron encadenados de pies y manos durante todo el viaje, que duró unas 15 horas”, relató.

La deportación afectó a su núcleo familiar. Su hijo mayor prevé dejar la escuela para generar ingresos, y la familia teme que la esposa también pueda ser arrestada. “Si se la llevan a ella también, mis hijos quedan desamparados. No tienen a nadie allá aparte de nosotros”, expresó el migrante.

El hombre llegó a Liberia el 20 de agosto y fue alojado en el hotel de Marshall. Reconoció haber recibido un buen recibimiento de las autoridades locales, aunque no prevé quedarse en ese país. A través de un abogado liberiano, está en contacto con bufetes jurídicos en EE.UU. para apelar la legalidad de su deportación. Su objetivo es solicitar asilo en Europa, donde espera reunirse con su familia.

“Yo ya no quiero vivir en EE.UU. Lo lograron: me quitaron el deseo de volver. Si antes no creía en la política, ahora ni siquiera me queda fe en los seres humanos”, declaró sobre su rechazo a regresar a territorio estadounidense.