La seguridad empresarial y el control de acceso atraviesan una transformación impulsada por la biometría y las credenciales digitales. Rogério Coradini, Director de América Latina de PACS de HID, explicó cómo se integran estas tecnologías y qué desafíos enfrentan las empresas argentinas.
La seguridad empresarial y el control de acceso están atravesando una transformación impulsada por la biometría y las credenciales digitales. Tecnologías que durante años estuvieron asociadas a proyectos de alta complejidad comienzan a incorporarse en edificios corporativos, bancos, universidades y centros de datos, con esquemas de implementación graduales y adaptables.
Rogério Coradini, Director de América Latina de PACS de HID, analizó qué está acelerando esta evolución, cómo se integran biometría, credenciales digitales y ciberseguridad, y qué desafíos deben considerar las empresas argentinas al avanzar hacia nuevos modelos de acceso.
Integración entre el mundo físico, digital y la ciberseguridad
Coradini afirmó: “Estamos avanzando hacia una integración cada vez mayor entre el mundo físico, el digital y la ciberseguridad. Las empresas buscan arquitecturas capaces de conectar diferentes formas de autenticación, facilitar la interoperabilidad entre plataformas y administrar de manera más eficiente quién puede acceder a determinados espacios o recursos”.
También sostuvo: “Vemos un crecimiento de las soluciones cloud, las plataformas unificadas, las credenciales móviles y el uso de inteligencia artificial para optimizar procesos y analizar información”.
“A medida que todo este ecosistema se conecta, aumenta también la necesidad de proteger los datos y administrar correctamente las distintas credenciales. La evolución del sector estará marcada por la combinación de seguridad, conveniencia, interoperabilidad y una gestión responsable de la información”, agregó.
Biometría facial en entornos cotidianos
En relación con la biometría facial, Coradini señaló: “Durante mucho tiempo, este tipo de soluciones estuvo vinculado con proyectos muy específicos, debido tanto a su costo como a la complejidad de implementación. Hoy ese escenario está evolucionando y existen alternativas capaces de responder a una variedad mucho mayor de casos de uso”.
“Uno de los principales impulsores es la posibilidad de combinar altos niveles de protección con una experiencia más simple y conveniente para el usuario. A eso se suma una mayor flexibilidad para adaptarse a distintas necesidades operativas y tamaños de empresa”, explicó.
“Ese avance permite extender su aplicación a espacios corporativos, instituciones educativas, servicios financieros, centros de datos y otros ámbitos donde resulta necesario validar quién ingresa y hacerlo de manera ágil y confiable”, completó.
HID Amico: cinco métodos de autenticación
HID Amico fue desarrollado para ampliar el acceso a este tipo de tecnología. Coradini afirmó: “Amico fue pensado para simplificar la adopción y hacerla viable para una gama más amplia de empresas. En un mismo dispositivo reúne cinco métodos de autenticación: reconocimiento facial, credenciales físicas, PIN, código QR y HID credenciales digitales”.
“Esa versatilidad permite trabajar con distintos perfiles de usuarios y mantener esquemas mixtos. Cada compañía puede definir qué modalidad resulta más adecuada para cada espacio o necesidad, sin tener que aplicar un único mecanismo en toda su operación”, dijo.
“Además, puede integrarse con inversiones ya realizadas. Es posible comenzar por determinados puntos de entrada y ampliar el despliegue posteriormente, a medida que cambian los requerimientos del negocio”, agregó.
“Esto hace posible una evolución progresiva, incorporando nuevas capacidades donde generan valor y preservando aquello que continúa funcionando correctamente”, sostuvo.
Privacidad por diseño
En cuanto a la protección de datos biométricos, Coradini declaró: “La protección de la información debe contemplarse desde el origen de cualquier desarrollo que trabaje con datos sensibles. Por eso resulta fundamental definir cómo se generan las plantillas, dónde se almacenan y de qué manera quedan resguardadas”.
“Amico ofrece, por ejemplo, la tecnología opcional Template-on-Card, que permite guardar la plantilla en la propia credencial del usuario en lugar de concentrarla en una base de datos centralizada”, explicó.
“Este modelo brinda alternativas para responder a diferentes políticas internas y requerimientos relacionados con la soberanía de los datos, un aspecto que está adquiriendo cada vez mayor relevancia”, añadió.
“La confianza depende en gran medida de que exista claridad sobre el tratamiento de esa información y de que su resguardo forme parte de la arquitectura desde el inicio”, concluyó.
Integración con infraestructura existente
Consultado sobre si la incorporación de biometría implica reemplazar infraestructura previa, Coradini respondió: “No necesariamente. Una de las claves está en poder sumar nuevas capacidades de manera complementaria y aprovechar aquello que ya está instalado”.
“Una compañía puede comenzar por determinados accesos, áreas o grupos de usuarios y mantener otras formas de autenticación en el resto de sus instalaciones. Los cinco métodos disponibles en Amico facilitan justamente esa convivencia”, dijo.
“Este enfoque permite avanzar por etapas, evaluar el funcionamiento dentro de la operación y extender posteriormente el alcance según las necesidades”, agregó.
“La posibilidad de evolucionar sin descartar inversiones anteriores reduce la complejidad de la migración y facilita que cada empresa defina su propio ritmo de implementación”, sostuvo.
Aprendizajes en América Latina
Sobre las primeras implementaciones de HID Amico en América Latina, Coradini afirmó: “Lo que estamos viendo confirma la importancia de contar con soluciones flexibles, capaces de adaptarse a diferentes entornos, perfiles de usuario y necesidades operativas”.
“También resulta clave avanzar de manera gradual. Es posible comenzar por determinados accesos, combinar distintos métodos de autenticación y ampliar el alcance a medida que evolucionan los requerimientos, sin alterar aquello que ya funciona correctamente”, explicó.
“A esto se suma un aspecto fundamental: la protección de los datos debe estar presente desde el diseño, junto con la interoperabilidad y la capacidad de integrarse con la infraestructura existente”, agregó.
“Está comenzando una etapa en la que el reconocimiento facial puede convertirse en una herramienta cotidiana para empresas de distintos tamaños. El verdadero avance será lograr que esa tecnología combine seguridad, privacidad y simplicidad de una manera que permita adoptarla con confianza y sostenerla en el tiempo”, concluyó.

