Miles de salvadoreños con Estatus de Protección Temporal (TPS) en Estados Unidos, incluidos muchos jubilados, podrían perder su estatus migratorio y los beneficios de seguridad social acumulados, según advierten organizaciones comunitarias.
Miles de salvadoreños que residen y trabajan en Estados Unidos bajo el Estatus de Protección Temporal (TPS) enfrentan un escenario de incertidumbre ante la posible no renovación del programa, que desde 2001 ha permitido a más de 170,000 personas de ese país vivir y laborar legalmente en territorio estadounidense.
El TPS fue creado para proteger a ciudadanos de naciones afectadas por desastres naturales o conflictos. La falta de una renovación definitiva y la proximidad de fechas límite generan preocupación entre los beneficiarios, especialmente entre aquellos que ya se jubilaron o están por hacerlo.
Teresa Tejada Galván, directora ejecutiva de la Asociación de Salvadoreños en Los Ángeles (ASOSAL), declaró a Infobae que la posible cancelación del TPS podría afectar el acceso a la jubilación y a los fondos del Seguro Social de quienes cotizaron durante décadas. “Hay mucha gente que ya está jubilada y hasta les han retenido sus cheques por no tener los permisos”, afirmó.
Según Galván, la organización ha recibido un flujo constante de consultas de salvadoreños mayores que ya cumplieron los requisitos para jubilarse y que ahora desconocen si podrán acceder a los beneficios. También señaló que muchos beneficiarios han adquirido propiedades, negocios y formado familias con hijos nacidos en Estados Unidos. “Son comunidades prósperas, dueños de negocios, apartamentos, casas, incluso contratistas”, sostuvo.
La directora ejecutiva recomendó a los beneficiarios informarse a través de organizaciones reconocidas y evitar acudir a abogados sin escrúpulos para prevenir fraudes. Destacó que, aunque en casos anteriores de suspensión del TPS para nicaragüenses y hondureños no se produjeron deportaciones inmediatas, cada situación es diferente. “Es importante que no cunda el pánico y que se informen bien antes de tomar decisiones drásticas, como vender su casa o regresar sin un plan claro”, afirmó.
ASOSAL prevé realizar reuniones informativas para orientar a los beneficiarios sobre los posibles escenarios y los pasos a seguir si el programa no se renueva. Galván subrayó que en El Salvador la reinserción laboral para personas mayores es difícil. “Cincuenta años ya es considerado anciano; muchos no encontrarían empleo y perderían su ingreso de jubilación si regresan deportados”, declaró.
Según datos de la Alianza Nacional del TPS, los estados con mayor concentración de beneficiarios salvadoreños del TPS son California (36,000), Texas (28,000), Maryland (23,000), Nueva York (17,000) y Virginia (11,000).
La directora ejecutiva de ASOSAL concluyó que el impacto social y emocional de una eventual cancelación del TPS será profundo, especialmente para quienes han alcanzado la tercera edad en Estados Unidos. La comunidad salvadoreña continúa solicitando respuestas claras y permanentes, mientras organizaciones como ASOSAL buscan acompañar y asesorar a sus miembros en medio de la incertidumbre.

