El exnadador estadounidense, retirado desde 2016, reflexionó sobre su carrera y su salud mental en una entrevista reciente, y afirmó que no desea que sus hijos sigan sus pasos en la natación.
Michael Phelps, nacido en Baltimore en 1985, compitió en natación de alto nivel entre 2000 y 2016. Durante ese período, obtuvo 23 medallas de oro olímpicas y un total de 28 medallas en los Juegos de Atenas 2004, Pekín 2008, Londres 2012 y Río 2016. En Pekín 2008, ganó ocho medallas de oro en una misma edición, superando el récord de Mark Spitz.
En una entrevista reciente en el pódcast de la plataforma Whoop, Phelps, de 41 años, habló sobre su carrera, su salud mental y su vida familiar. “Yo me miraba al espejo y veía a un asesino con gafas y un gorro, un atleta que mataría por el oro; ahora sé quién soy de verdad y me gusto mucho más”, declaró.
Phelps afirmó que lidia con depresión y ansiedad: “Soy alguien que lidia y lucha con depresión y ansiedad. Hay días en los que no quiero levantarme; a veces noto como si la habitación se fuera comprimiendo hacia mí”. También señaló que la exigencia del deporte lo llevó a una despersonalización: “No me permitía sentir emociones, llegué a mirar a la muerte a los ojos, cada día que no compartimento lo que siento y puedo hablar de mis luchas es una victoria”.
Respecto a sus cuatro hijos, Phelps aseguró que no desea que se dediquen a la natación: “Tengo 4 hijos y no quiero que naden, no quiero que vivan lo que yo pasé durante más de 20 años con el equipo de Estados Unidos, no se lo deseo a nadie”. No obstante, matizó que aceptaría solo “si se lo pidiesen” y bajo la tutela de un entrenador de su confianza.
En relación con su vínculo con USA Swimming, la entidad que lo nucleó durante su carrera, Phelps sostuvo: “Durante años intenté impulsar cambios, pero me cerraban la puerta en la cara, un entrenador me llegó a decir que no tenía ni idea de nada. No quiero saber cómo trataba a los ‘nadadores normales’”. Además, reclamó falta de transparencia y de liderazgo en la organización.
