La primera testigo será Verónica Román, pareja de Cristian Díaz, la víctima del crimen ocurrido en julio de 2018 en Villa Lugano.
La etapa de declaraciones testimoniales en el juicio a Cristian Álvarez Congiú, conocido como Pity Álvarez, comenzó este miércoles con el acusado en la sala. Entre hoy y las otras nueve jornadas previstas desfilarán, en principio, unas 70 personas frente al Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional (TOC) N° 29, integrado por Gustavo Goerner, Juan María Ramos Padilla y Hugo Navarro.
Álvarez es juzgado por el homicidio a balazos de Cristian Maximiliano Díaz, ocurrido el 12 de julio de 2018 en el barrio Cardenal Samoré, en Villa Lugano. La acusación está en manos del fiscal general Sandro Abraldes y Fernando Burlando representa a la querella, mientras que Álvarez es defendido por el defensor oficial Javier Aldo Marino.
Uno de los testimonios más esperados será el que dé inicio a la jornada, a cargo de Verónica Román, viuda de Díaz, la víctima. Luego declararán Carlos Ulises Stiempcich, Agustina Inbernoz, Raúl Prieto Inbernoz y Fanny Johana Valdivia Quea.
El juicio continuará los días 14, 19, 24, 26 y 31 de agosto, y 2, 7, 9 y 14 de septiembre en la sede del TOC Nº 29, en Paraguay 1536.
Los hechos
El asesinato ocurrió durante la madrugada del 12 de julio de 2018 frente a la puerta de acceso a la Torre 12 B del barrio Samoré, en Dellepiane Sur y avenida Escalada, de Villa Lugano. Díaz y Álvarez se conocían de cruzarse en el barrio, aunque no eran amigos. Según la reconstrucción de la investigación, ambos mantuvieron una discusión que terminó cuando el músico disparó cuatro veces contra Díaz, a quien en el barrio conocían como “El Gringo”.
Jacqueline Guzzardi, hija de la víctima, tenía entonces 16 años. Cuando le tocaron el timbre para avisarle que “algo malo había pasado” fue corriendo hacia el lugar del hecho y se encontró con el cuerpo sin vida de su padre sobre un charco de sangre. “Yo no lo podía creer; uno sabía que estaba reloco, pero conmigo siempre se llevó bien. Desde entonces no puedo escuchar ni siquiera su nombre ni una canción suya. Me afectó psicológicamente. Será lo que será como músico, pero como persona mató a mi papá”, compartió Jacqueline en una entrevista con la agencia Télam en 2022. Jacqueline, presente en la sala, se mostró angustiada.
Surge de la causa judicial que, tras los disparos letales, Álvarez se subió con su novia a un Volkswagen Polo y a los pocos metros le pidió a ella que arrojara el arma homicida en una alcantarilla de la colectora de Dellepiane Sur. Luego, ambos fueron al local bailable “Pinar de Rocha”, de Ramos Mejía. Permaneció prófugo durante unas 24 horas y finalmente se entregó en una dependencia de la Policía de la Ciudad. Su detención quedó acompañada por una frase que, desde entonces, se convirtió en una de las más recordadas del caso: “Lo maté porque era él o yo. Y creo que cualquier animal haría lo mismo”.
Pocos días después del homicidio, el juez Martín Yadarola procesó al músico con prisión preventiva por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego. En aquella resolución descartó que el ataque hubiera sido consecuencia de un supuesto delirio persecutorio y reconstruyó una secuencia que, según la investigación, comenzó con un diálogo, continuó con una confrontación y terminó en una pelea que derivó en el ataque armado.
Desde entonces, la causa atravesó distintos momentos. Álvarez permaneció detenido y fue alojado en el Programa Interministerial de Salud Mental Argentino (Prisma), en el complejo penitenciario federal de Ezeiza. Más tarde obtuvo el beneficio del arresto domiciliario, bajo monitoreo de una tobillera eléctrica, mientras continuaba con un tratamiento psicológico y psiquiátrico. El debate oral, previsto originalmente para años atrás, quedó suspendido provisionalmente por su estado de salud mental, que le impedía defenderse en el proceso penal.
Pero ahora el escenario es diferente: el hombre que durante años estuvo fuera del centro de la escena judicial volvió a ocuparlo después de reiniciar su actividad artística y presentarse ante miles de personas en un estadio de Córdoba. Esa transformación fue determinante para que la Justicia entendiera que podía afrontar el proceso.
El calendario contempla otras 9 audiencias con una duración de tres horas cada una. Durante ese período, jueces, fiscales, querella y defensa deberán reconstruir aquella noche de julio de 2018 y determinar qué responsabilidad le corresponde a Álvarez por la muerte de Díaz.
