La Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) detectó la presencia de ftalatos y otras sustancias en juguetes que ingresan al país mediante el sistema courier y ‘puerta a puerta’, mayormente desde China, y presentó reclamos ante las autoridades.
La Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) informó que, mediante un ensayo propio, detectó la presencia de ftalatos en juguetes que ingresan al país a través del sistema courier y ‘puerta a puerta’, principalmente desde China. En una muñeca sirena adquirida en la plataforma Temu, se hallaron ftalatos 4,7 veces por encima del límite legal permitido, según indicó la entidad.
La CAIJ presentó una solicitud formal ante la Secretaría de Coordinación de Producción, señalando que, bajo el régimen de envíos courier, el juguete ingresa al país sin que se le exija cumplir normas técnicas de seguridad. La entidad pidió que se revise esta situación para el caso específico del juguete, dado que es un producto de contacto directo y reiterado con niños pequeños, que frecuentemente se lo llevan a la boca.
La normativa vigente que regula los envíos courier (Resolución General ARCA N° 5.608 y sus actualizaciones) establece que esos envíos quedan exceptuados de cualquier norma técnica exigida en la República Argentina. La CAIJ advirtió que esto implica que un juguete puede ingresar al país sin cumplir con las normas de seguridad que fijan estándares de seguridad, inflamabilidad y migración de elementos, obligatorias para los juguetes comercializados por canales formales.
Julián Benítez, gerente de Relaciones Institucionales de la CAIJ, declaró que realizaron una compra en Temu para verificar la calidad de los productos que ingresan por el régimen ‘puerta a puerta’. Según Benítez, en todos los juguetes encontraron no conformidades, desde fallas en el etiquetado (falta de mensaje de advertencia o poca legibilidad) hasta productos que se incineran rápidamente, como pelucas de muñecas y casitas de tela.
Benítez señaló que en los ensayos también encontraron ftalatos en el brazo flexible de una muñeca. Explicó que los ftalatos son componentes que se agregan a las partes flexibles de PVC de los juguetes y están prohibidos por el Ministerio de Salud por ser disruptores que afectan al sistema reproductivo, especialmente en niños. Algunos ingresan por contacto directo y otros cuando los niños se llevan los juguetes a la boca.
La CAIJ realizó presentaciones ante la Secretaría de Comercio, específicamente en la Subsecretaría de Defensa del Consumidor, para que se exceptúe al juguete del régimen ‘puerta a puerta’. Benítez agregó que, en artículos de tendencia viral, se usan materias primas recicladas, y que de allí migran sustancias químicas que pueden ser cancerígenas, como el benceno o el tolueno.
En junio, las autoridades del Reino Unido retiraron del mercado el juguete ‘Squeezy Dumplings’ al detectar en su capa exterior niveles de benceno cuatro veces superiores al límite legal. Tras conocerse esa noticia, la CAIJ presentó una denuncia en la Subsecretaría de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial, lo que derivó en allanamientos en todo el país. En una muestra analizada en un laboratorio de Rosario, se detectó que el nivel de benceno era doce veces más alto que el encontrado en el lote retirado en el Reino Unido.
