Santiago Carpintero, albañil de profesión y creador de contenido en TikTok, habló sobre su oficio, los desafíos de ser autónomo y la falta de interés de los jóvenes por la construcción.
Santiago Carpintero, hijo de albañil, comenzó a trabajar en la construcción desde joven. Aunque estudió un grado medio de telecomunicaciones, decidió dedicarse a la albañilería. Desde hace cinco años trabaja de forma profesional y también comparte contenido en redes sociales bajo el nombre “El albañil de TikTok”.
En una entrevista con La Vanguardia, Carpintero explicó que empezó a subir videos por casualidad: grabó un plato de ducha de piedra con su padre y al día siguiente el video tenía dos mil visitas. Desde entonces no ha parado de publicar contenido.
Consultado sobre por qué los jóvenes no se interesan por la albañilería, afirmó: “Ahora todo el mundo quiere estudiar y tener un trabajo cómodo. No quieren ensuciarse las manos. Aunque se paga bien, prefieren estar en una oficina con aire acondicionado”. Sostuvo que en el futuro hará falta mano de obra y que no se sabe quién construirá las casas.
Señaló que lo más satisfactorio de su trabajo es tratar con los clientes y ganarse su confianza, y que lo más duro es el calor del verano y el frío del invierno, porque trabajan al aire libre.
En cuanto a los ingresos, declaró que un peón puede ganar entre 1.500 y 1.600 euros al mes, y un oficial entre 1.800 y 2.000 euros. Afirmó que el oficio está bien pagado, pero que la falta de apoyo a los autónomos es un problema. “No recibimos ninguna ayuda, y no me refiero solo al dinero, sino a facilidades”, indicó.
También se refirió a los errores que comete la gente al hacer reformas por su cuenta. Dijo que, debido al precio de la vivienda y otros gastos, muchas personas intentan ahorrar, pero recomendó llamar a un profesional ante problemas estructurales o de humedades.
Sobre la evolución del oficio, afirmó que cada día aparecen nuevos materiales que facilitan el trabajo. Consultado sobre si se ve toda la vida en la construcción, respondió: “De momento sí. La vida es larga, ya se verá”.
Finalmente, sostuvo que el oficio le enseñó el valor del esfuerzo y desmintió el mito de que los albañiles no ganan mucho dinero. “Hay clientes estupendos, que te tratan con respeto, te ofrecen un refresco a media mañana y te hacen sentir valorado. Pero también hay otros que no te dan ni un vaso de agua”, concluyó.
