Docentes, estudiantes e investigadores se movilizaron este martes en la cuarta Marcha Federal Universitaria bajo la gestión de Javier Milei, en rechazo al recorte de $110.000 millones en educación y ciencia y por el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.
La Avenida de Mayo volvió a ser escenario de una masiva movilización universitaria. Bajo un sol otoñal, guardapolvos, banderas y carteles convergieron hacia la Plaza de Mayo, donde se realizó el acto central de la cuarta Marcha Federal Universitaria desde que Javier Milei asumió la presidencia. La convocatoria, bajo la consigna “Por la educación, la universidad pública y la ciencia nacional”, reclamó por el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario aprobada por el Congreso en 2025 y por el reciente recorte de $110.000 millones en educación y ciencia, oficializado en el Boletín Oficial.
Desde temprano, columnas de distintas facultades y universidades nacionales comenzaron a llegar. Sobre la avenida se mezclaban estudiantes, docentes, investigadores del Conicet, familias y agrupaciones políticas. También participaron actores, músicos y referentes culturales que habían difundido videos de apoyo en las horas previas. El Gobierno calificó la convocatoria como un “acto opositor” y desplegó el protocolo antipiquetes, lo que interrumpió el tránsito en el eje que conecta el Congreso con la Casa Rosada, afectando la circulación en Avenida de Mayo, Hipólito Yrigoyen y las diagonales.
Entre bombos y banderas, las columnas avanzaron con un cántico unánime: “Universidad de los trabajadores, y al que no le gusta, se jode, se jode”. La preocupación, repetida en muchas voces, es que el Gobierno entró en un terreno de gravedad institucional al ignorar la Ley de Financiamiento y los fallos judiciales que lo obligan a actualizar los fondos.
Germán Pinazo, doctor en Ciencias Sociales, investigador del Conicet y vicerrector de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS), explicó que “la diferencia con las marchas anteriores es que ahora el deterioro es acumulativo”. Según detalló, los trabajadores universitarios recibieron aumentos salariales por debajo de la inflación en 25 de los últimos 28 meses. “Un trabajador universitario perdió 7,6 salarios acumulados desde noviembre de 2023”, señaló. Pinazo desmintió el argumento oficial sobre la falta de auditorías: “El 95% de nuestro presupuesto son salarios y el Gobierno sabe a qué cuenta bancaria le depositamos a cada agente todos los meses. No es un problema de transparencia, es un intento deliberado por romper la universidad”.
En paralelo a la marcha, el Gobierno oficializó un nuevo recorte de casi $110.000 millones destinados a universidades, educación y ciencia y tecnología. La reducción impacta sobre becas de investigación, infraestructura universitaria, proyectos científicos, compras de libros y programas de innovación tecnológica. El rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Ricardo Gelpi, advirtió: “Estamos en una situación dramática. Hace tiempo que venimos advirtiendo cómo estamos; unos meses más podemos seguir, pero no te puedo hablar de años”.
Nicolás Podzik, docente del CBC de la UBA y sociólogo, marchó este martes después de otra jornada de trabajo manejando Uber. Da clases desde 2009 y actualmente tiene dos cargos simples que equivalen a 20 horas semanales. Por ambos percibe alrededor de $450.000 mensuales, un ingreso que no alcanza para sostener a su familia, por lo que completa gran parte de sus ingresos trabajando arriba del auto. “Si trabajara 40 horas semanales como docente, ganaría alrededor de $900.000. La canasta básica familiar está en $1.450.000”, explicó. La rutina, cuenta, se volvió agotadora. “Ese tiempo que tenés que invertir en buscar otros ingresos te lo estás sacando de estar con tu familia, de hacer deporte o simplemente de vivir”, relató. Podzik también destacó el valor de la universidad pública como herramienta de movilidad social: “Yo soy el primer universitario de mi familia. Sin universidad pública no habría podido estudiar Sociología”.
