Mario Guerrero, presidente de una compañía de paisajismo y construcción en Houston, Texas, afirma que las detenciones migratorias afectan la productividad y la economía de su sector.
Mario Guerrero, empresario mexicoamericano que preside una compañía de paisajismo y construcción en Houston, Texas, y emplea a 200 trabajadores, publicó una columna de opinión en el Houston Chronicle en la que critica los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en centros de trabajo. A pesar de haber votado tres veces por Donald Trump, haber donado fondos y movilizado el voto hispano a su favor, Guerrero rechaza las deportaciones de trabajadores que ya forman parte de la fuerza laboral activa en el país.
El empresario sostiene que su empresa depende de la mano de obra migrante para mantener la operatividad y cumplir contratos. “Sé perfectamente lo dedicados que son nuestros trabajadores inmigrantes. La mayoría de ellos se presentan al amanecer para trabajar largas jornadas bajo el intenso calor”, afirmó. Según Guerrero, las detenciones migratorias no solo afectan a los individuos, sino que desmantelan equipos de trabajo esenciales para la productividad nacional.
De acuerdo con datos aportados por el empresario, en 2025 el 92% de las empresas constructoras del país reportaron dificultades para cubrir vacantes, y algunas se declararon en bancarrota por la falta de trabajadores. “Me resulta increíble que alguien quiera arrebatarles a estas personas trabajadoras a sus familias, comunidades y empleos”, expresó.
Guerrero, quien apoya la seguridad fronteriza pero rechaza la deportación de trabajadores activos, aboga por una reforma migratoria que ofrezca vías legales y reconozca el valor económico de los inmigrantes que han vivido en EE.UU. por décadas. “No estoy en contra de todas las medidas de control migratorio; simplemente quiero que se hagan correctamente”, concluyó.
