El conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán suma nuevas aristas: desde acusaciones británicas contra Teherán hasta declaraciones del líder supremo iraní y episodios de tensión en la FIFA.
El primer ministro británico, Keir Starmer, acusó directamente al régimen de Irán de orquestar un plan sistemático para dañar a los judíos británicos, tras un ataque antisemita en Londres que dejó dos personas heridas en el barrio de Golders Green. Starmer pidió poderes de seguridad más robustos para contrarrestar la amenaza de Estados extranjeros hostiles.
Por su parte, el líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Khamenei, afirmó que el país protegerá sus capacidades nucleares y de misiles como un activo nacional, en respuesta a las presiones del presidente estadounidense Donald Trump. Además, declaró que el único lugar para los estadounidenses en el golfo Pérsico es «en el fondo de sus aguas».
En paralelo, la embajada estadounidense en Beirut instó a un diálogo directo entre Líbano e Israel, calificando el cese de hostilidades como una «oportunidad histórica» para recuperar la soberanía libanesa. Mientras tanto, en Alemania, crece la desconfianza hacia Estados Unidos tras los comentarios de Trump sobre una posible reducción de tropas en el país.
Trump también aprobó un nuevo oleoducto desde Canadá, denominado «Keystone Light», que transportará hasta 550.000 barriles de petróleo diarios. En el ámbito deportivo, se registró un tenso momento en el Congreso de la FIFA cuando el presidente de la Asociación Palestina de Fútbol se negó a estrechar la mano de un directivo israelí, exigiendo que se aborden las acusaciones de discriminación por los asentamientos en Cisjordania.
Finalmente, Hezbolá atacó con drones a soldados israelíes en el sur de Líbano, en respuesta a presuntas violaciones del alto el fuego, dejando varios heridos según las FDI.
