Un nuevo libro del Cedeam-UBA analiza las condiciones necesarias para que la innovación científica y tecnológica de la Ciudad se convierta en un motor económico sostenible.
Buenos Aires cuenta con una densidad poco frecuente de capacidades humanas, científicas, clínicas, tecnológicas y emprendedoras en un territorio compacto. Universidades, hospitales de referencia, laboratorios, equipos técnicos, empresas y talento conviven en pocos kilómetros, lo que explica por qué, incluso en contextos difíciles, la Ciudad sigue generando innovación.
Sin embargo, el desafío actual es convertir ese conocimiento científico y las capacidades de ingeniería en producción de frontera con escala, continuidad e impacto económico. Esa es la conversación que abre el libro «Buenos Aires Deep Tech», editado por el Centro de Desarrollo Económico (Cedeam) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, a través de la Editorial Punto de Encuentro.
Cuando se habla de deep tech se hace referencia a emprendimientos y desarrollos basados en ciencia aplicada e ingeniería avanzada, con alta inversión en I+D, tiempos largos de maduración y potencial de generar propiedad intelectual. Esto incluye campos como biotecnología, salud, energía, materiales e inteligencia artificial avanzada. La lógica de la deep tech es distinta a la de las startups de software: la validación técnica es más costosa, los ciclos son más largos y los riesgos se distribuyen de otra manera.
Uno de los mensajes centrales del libro es que la deep tech ya está emergiendo en Buenos Aires. Hay equipos, capacidades y señales de un ciclo tecnológico posible. No obstante, el desafío es que esa dinámica todavía opera en gran medida como excepción. Existen casos concretos, pero con trayectorias poco replicables y alto costo de coordinación. No faltan talentos ni ideas, sino que hay ausencia de un funcionamiento sistémico.
La pregunta clave es: ¿qué condiciones faltan para que lo que ya existe gane escala? El libro insiste en que la escala se construye con un conjunto de condiciones que hoy aparecen fragmentadas o insuficientes, y que tienen un denominador común: requieren financiamiento acorde a los tiempos de la deep tech. Sin ese soporte, los otros eslabones se debilitan.
En Argentina, el financiamiento es un desafío mayor por la volatilidad macroeconómica, la dificultad para sostener inversiones largas y un sistema financiero que no siempre está preparado para acompañar trayectorias de maduración prolongada. Muchas iniciativas quedan atrapadas en un patrón repetido: pueden demostrar capacidad técnica, pero no consiguen el puente hacia la escala.
El libro propone discutir el financiamiento de manera realista, como parte de un paquete de condiciones: mecanismos de coinversión, reparto de riesgo, instrumentos que acompañen etapas tempranas y una arquitectura que permita continuidad. Sin eso, la ciudad puede producir deep tech, pero no convertirla en vector económico.
La discusión sobre deep tech no es solo tecnológica, sino productiva. Es una discusión sobre qué tipo de economía quiere y puede construir la ciudad de Buenos Aires en los próximos años. La ciudad ya tiene densidad científica y creativa; el salto pendiente es transformar esa densidad en capacidades productivas de frontera con escala.
El libro «Buenos Aires Deep Tech» será presentado el 27 de abril a las 18:30 en el Salón de Actos de la Facultad de Ciencias Económicas (Av. Córdoba 2122, piso segundo), con entrada libre y gratuita. Participarán el autor del artículo, Alan Plummer, Mariela Balbo y César Dergarabedian.
