El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, participó en un seminario del Frente Nacional Peronista realizado en la sede del Partido Justicialista de La Plata, donde convocó a dirigentes de siete provincias para debatir sobre el modelo de Estado, el desarrollo económico, la educación y las políticas de cuidado. Durante su discurso, llamó a construir «una alternativa política» y cuestionó el plan económico del Gobierno nacional.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó este sábado el seminario «Peronismo x Peronistas: propuestas para una transformación nacional», organizado por el Frente Nacional Peronista que conduce el exintendente de Florencio Varela, Julio Pereyra. El encuentro se desarrolló en la sede del Partido Justicialista de La Plata y reunió a intendentes, legisladores y funcionarios de Buenos Aires, Santa Fe, Jujuy, La Rioja, Neuquén, Corrientes y Salta.
La actividad se organizó en siete paneles simultáneos y sucesivos, con presencia de referentes de la Provincia. Participaron la ministra de Hábitat y Desarrollo Urbano, Silvina Batakis; el ministro de Infraestructura y Servicios Públicos, Gabriel Katopodis; el ministro de Gobierno, Carlos Bianco; la vicegobernadora Verónica Magario; el intendente de La Plata, Julio Alak; el intendente de Florencio Varela, Andrés Watson; la concejal de ese distrito y ex secretaria de Ambiente de la Nación, Beatriz Domingorena; y el intendente de Castelli, Francisco Echarren. También estuvieron la subsecretaria de Educación bonaerense, Claudia Bracchi; el rector de la UNAJ, Arnaldo Medina; y el presidente de la Federación Argentina de Municipios e intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, junto a la secretaria de Producción de ese distrito, Débora Giorgi. Además, asistieron el exministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo; el exintendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi; el exdirector general de Cultura y Educación bonaerense, Mario Oporto; y el exsenador nacional Juan Manuel Abal Medina.
El seminario contó con la participación de dirigentes de otras provincias. De La Rioja llegaron el secretario de Ambiente del gobernador Ricardo Quintela, Santiago Azulay, y el ministro de Trabajo, Empleo, Industria y Minería, Federico Bazán. Por Jujuy expuso el intendente de La Quiaca, Dante Velázquez. Neuquén estuvo representado por los diputados Pablo Todero y Darío Martínez. También participaron el intendente de Reconquista, en Santa Fe, Enry Vallejos; el exsenador provincial de Corrientes Martín Barrionuevo; y el vicegobernador de Salta, Antonio Marocco. Completaron el panel de expositores la presidenta de la Red de Mujeres por el Ambiente, Cristina Maiztegui, y el presidente de la Cámara General Económica de la República Argentina, Marcelo Fernández.
En su discurso, Kicillof hizo eje en la necesidad de trabajar por la unidad del peronismo y apeló a su propia experiencia como antecedente. «Hoy está un poco olvidado, pero cuando inicia el gobierno de Mauricio Macri yo inicié una recorrida por 20 provincias. Después hicimos la campaña del Clío en la provincia de Buenos Aires e hicimos una elección histórica -en ese entonces se decía que María Eugenia Vidal era invencible- cuando ganamos por 17 puntos en 2019», recordó. Y agregó: «En ese entonces observé que la unidad se va forjando de abajo para arriba. No debe ser una alquimia o una decisión de cúpula, sino un resultado de un proceso de lucha que viene de los sectores que son víctimas de las políticas de saqueo de la derecha».
En ese marco, Kicillof afirmó: «Mientras denunciamos el desastre que está haciendo la gestión de Milei, es indispensable pensar, debatir y escuchar a todos los sectores para elaborar los programas que nos permitan transformar la realidad» y llamó a construir «una alternativa política».
El gobernador también dedicó buena parte de su intervención a cuestionar el rumbo económico del Gobierno nacional. «Es criminal lo que está pasando. Este es un plan económico que se presentó como nuevo y terminó siendo una calamidad y un episodio más del programa económico convencional que siempre trae la derecha, no tiene nada de nuevo, es lo más viejo y poco útil que podamos encontrar. Es un refrito del programa económico de (José Alfredo) Martínez de Hoz, de los 90 y de Macri. Vamos en el mismo camino, no nos podemos permitir dilapidar lo que tenemos», afirmó.
Ligado a ese diagnóstico, planteó que «el problema no es sólo si podemos producir riqueza, sino quién se queda la riqueza, cómo se reparte, si los recursos naturales de la Argentina van a servir a intereses que no son los del pueblo argentino, para qué los tenemos, con quién nos vamos a aliar, quiénes van a ser los aliados estratégicos de la Argentina».
En materia de política internacional, Kicillof reivindicó el ideario peronista clásico. «Son momentos en que uno no puede hacer otra cosa que recordar la mirada profunda, innovadora y revolucionaria que tuvo (Juan Domingo) Perón: la tercera posición, la integración regional, la neutralidad estratégica, la unidad latinoamericana. ¿Qué vamos a hacer? ¿Someternos a lo que dicten Estados Unidos e Israel unilateralmente? ¿Vamos a meternos en guerras que no son nuestras, con ideologías en las que no creemos? Argentina cuenta con recursos naturales, tradición científica e industria nacional para ocupar un rol estratégico en este nuevo escenario internacional», añadió.
«En este contexto tan complejo, tenemos un Gobierno nacional que representa los intereses de las corporaciones, el saqueo de nuestros recursos, la precarización del trabajo y la pérdida de derechos: a contramano de lo que pasa en todo el planeta, Javier Milei está destruyendo el capital social de los argentinos», sostuvo Kicillof y agregó: «En el peronismo estamos en las antípodas de este modelo: siguiendo nuestra tradición, promovemos un país que defienda a los trabajadores, los empresarios nacionales y un Estado presente y cercano a los más necesitados».
Y cerró con un mensaje de expectativa hacia el futuro: «Siento que se está forjando en todo el país el camino que nos va a llevar a desembocar en un gobierno que se va a dedicar a reconstruir la Argentina y dar perspectiva de futuro».
En tanto, Alak destacó que «Axel es la esperanza de la producción y el trabajo en la Argentina». En esa línea, planteó que el encuentro «no es sólo para debatir el presente, sino para construir el futuro de la Argentina», añadió que «el peronismo se actualiza día a día sobre sus tres banderas históricas, la soberanía política, la independencia económica y la justicia social, para transformar nuestro país y volver a tener una Patria que incluya a todos y todas».
A la salida del acto, el diputado neuquino Darío Martínez también habló con la prensa y sintonizó con el mensaje productivo del gobernador bonaerense. «Hoy estamos en presencia no del futuro del peronismo, sino del futuro de la Argentina. Por eso acompañamos a Axel en esta idea de poner a la Argentina a producir. La verdadera salida es más producción, más trabajo e incorporar valor agregado a lo que hacemos, que la Argentina tenga un sentido de querer producir y qué le vendemos al mundo», señaló.
Martínez agregó un dato sobre el endeudamiento de los bonaerenses: «A nuestra provincia le entran cada vez más dólares, sin embargo pasamos de ser la sexta provincia con más deuda en billetera virtual, en las aplicaciones financieras, a ser la segunda, y eso es porque la gente no llega a fin de mes. No se endeudan en estas aplicaciones las petroleras para hacer inversiones, sino la gente común».
Y remató: «Creo que el futuro es un cuadro como Axel, pero además con ideas que incluyan a todos los argentinos. Axel es el candidato peronista con más votos».
El seminario en La Plata se inscribe en un movimiento más amplio que Kicillof viene desplegando de cara a 2027. Aunque el gobernador evita hablar en público de postulaciones -sostiene que este es «un año de construcción y no de candidaturas»-, en los últimos meses amplió su radio de acción política a través del Movimiento Derecho al Futuro, sumando vínculos con dirigentes de distintas provincias. Este año ya recorrió Tierra del Fuego en abril, Córdoba en mayo y Corrientes en junio, y ayer estuvo en Chaco, donde se reunió con intendentes, sindicatos, empresarios y universidades en una agenda que excedió lo estrictamente relacionado con la gestión provincial.
Esa sucesión de actividades, aun sin una definición formal sobre sus aspiraciones electorales, empieza a delinear una hoja de ruta: construir relaciones políticas en otras provincias, acercarse a sectores productivos y sindicales, y fortalecer una red territorial que le permita disputar un lugar propio dentro del peronismo. El proceso también le sirve a Kicillof para instalar una agenda propia en la discusión nacional, con el federalismo, la producción, el empleo, los salarios y el rol del Estado como ejes que repite en cada territorio y que utiliza para marcar contraste con el modelo económico de Milei.
