Dos investigadores desarrollaron un sistema de turbinas verticales que aprovecha el flujo de agua en canales de riego y redes urbanas para generar energía limpia de forma descentralizada.
La generación de energía hidroeléctrica suele estar asociada a enormes represas, embalses y grandes obras de infraestructura. Dos investigadores plantearon una alternativa: aprovechar los miles de canales que ya transportan agua diariamente.
La ingeniera estadounidense Emily Morris y el profesor alemán Thorsten Stoesser desarrollaron una tecnología que instala pequeños módulos hidroeléctricos directamente sobre canales existentes. El sistema, denominado Hydro-Transition Unit, modifica temporalmente las condiciones del flujo antes de que el agua llegue a las turbinas.
Cómo funciona el sistema
La estructura estrecha el paso del agua, lo que aumenta su velocidad y mejora el aprovechamiento energético incluso en canales con niveles de agua o corriente relativamente bajos. En el corazón del sistema se encuentran turbinas verticales: pares de rotores Darrieus que giran en sentidos opuestos cuando el agua pasa por ellos, transformando ese movimiento en electricidad.
Cada unidad puede generar entre 5 y 25 kilovatios, según la información citada por el sitio especializado. El diseño modular permite agregar más unidades para aumentar la capacidad sin construir una central completa desde cero. Los componentes pueden retirarse o reemplazarse sin mantener el canal fuera de servicio por períodos prolongados.
Uso de infraestructura existente
La tecnología se enfoca en canales agrícolas, redes de agua y determinadas instalaciones de tratamiento, sin necesidad de crear nuevos embalses. Al producir electricidad cerca de los puntos de consumo, también reduce la distancia entre generación y demanda.
Antecedentes del proyecto
La investigación comenzó en 2008, cuando Thorsten Stoesser trabajaba en el Instituto de Tecnología de Georgia, en Estados Unidos, y Emily Morris en tecnologías de transmisión naval. En 2014, Morris fundó Emrgy, empresa con sede en Atlanta dedicada al desarrollo de esta tecnología. Los primeros prototipos se probaron en una estación de tratamiento de aguas de Atlanta y, en 2017, se instalaron diez turbinas a escala real en el South Boulder Canal, cerca de Denver.
El 12 de mayo de 2026, Morris y Stoesser fueron anunciados como finalistas del European Inventor Award, en la categoría destinada a inventores de países no pertenecientes a la Organización Europea de Patentes. El premio fue entregado en julio a otros inventores.
Según los desarrolladores, el sistema no requiere la construcción de grandes represas ni el desplazamiento de comunidades, aunque la ubicación, el tipo de infraestructura y las características del ecosistema acuático deben evaluarse antes de instalar las turbinas.
