La pelea por el liderazgo del peronismo atraviesa a diputados y senadores: Cristina Kirchner conserva su principal bastión en el Senado; Kicillof reúne un puñado de aliados en Diputados; emerge un nuevo esquema federal y los gobernadores mantienen su autonomía.
El peronismo inició un reordenamiento interno de cara a la disputa por su liderazgo. Mientras Cristina Kirchner y Axel Kicillof concentran la principal puja interna y otros sectores ensayan nuevos armados, los bloques legislativos conservan, con excepciones, una arquitectura común.
Algunos dirigentes se diferenciaron de la estructura clásica del PJ, como los gobernadores Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca). Otros mantienen a sus referentes dentro de los bloques o interbloques peronistas, aunque toman distancia en debates que chocan con sus intereses políticos o territoriales.
En ese esquema conviven las dos vertientes que disputan la conducción del partido: el sector de Kicillof y el de Cristina Kirchner, cuyo principal brazo político es La Cámpora. También tienen representación el Frente Renovador de Sergio Massa; el Frente Patria Grande de Juan Grabois; un incipiente espacio que busca construir un peronismo federal; y los gobernadores, que preservan autonomía y proyectan su propio juego.
Diputados
El peronismo mantuvo prácticamente intacta su representación en la Cámara de Diputados tras la última elección, aunque allí convive el abanico más amplio de tribus y liderazgos internos. Germán Martínez consiguió sostener la unidad del bloque y administrar las tensiones, sin desprendimientos significativos.
Senado
En el Senado el mapa cambia. El peso de los gobernadores y de los liderazgos provinciales desplaza la lógica de los alineamientos nacionales que predomina en Diputados. Kicillof no tiene una estructura propia y ni Massa ni Grabois cuentan con senadores de referencia. El kirchnerismo, en cambio, conserva allí su principal bastión político.
