Un análisis sobre las distintas formas de deserción en la Argentina actual y el contraste con actos de insumisión, como el reclamo por Malvinas durante un partido de fútbol y un incidente en la Bolsa de Comercio.
La deserción, entendida como abstención o renuncia a la participación ciudadana, se perfila como una tendencia creciente. El filósofo italiano Franco “Bifo” Berardi sostiene en su libro Desertemos: “El único comportamiento éticamente aceptable y estratégicamente racional es la fuga, el abandono, alejarse, desertar”. En una entrevista con Jorge Fontevecchia, agregó: “Tenemos que renunciar a toda hipótesis de superación posible, de nueva totalidad. No habrá totalidad, no habrá superación, solo habrá la posibilidad de escapar al dominio, escapar en el sentido de desertar. El valor a aprender en el futuro es la autonomía, que significa desertar, abandonar”.
En la Argentina de Javier Milei conviven distintos tipos de deserciones. Se menciona la deserción del Estado, de las normas de respeto democráticas, de quienes se decían republicanos y callan frente a mensajes de odio, de quienes aceptan la extorsión económica oficial, y de jueces frente a causas de corrupción.
El Gobierno llamó a los hinchas argentinos a desertar de la reivindicación soberana sobre las islas Malvinas durante el partido frente a Inglaterra, en línea con lo pedido por la FIFA. Sin embargo, un grupo de hinchas logró ingresar al estadio con una sábana que decía “Las Malvinas son argentinas” y la arrojaron a los jugadores, quienes la exhibieron ante las cámaras. El hecho generó repercusión internacional. El diario The Guardian publicó una columna de Simon Jenkins titulada “¿Las Malvinas son argentinas? No exactamente, pero las Malvinas no pueden seguir siendo británicas para siempre”, donde afirmó que “estas colonias, inevitablemente, tarde o temprano, se convertirán en parte de sus continentes”.
Al día siguiente, durante un discurso de Milei en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, un hombre desde el fondo del salón gritó “¡Como ahora!” cuando el Presidente hablaba de gobiernos populistas. Milei le respondió que se fuera a vivir a Cuba, y la seguridad presidencial lo separó del lugar. El hombre, identificado como Jorge Castellanos (80), socio de la Bolsa, declaró posteriormente: “Milei miente continuamente. La pobreza aumenta, las fábricas cierran, la gente se queda sin laburo y este viene a hablar con teorías de mierda”.
El filósofo Tzvetan Todorov, en su libro Insumisos, analizó caminos de rebeldía de figuras como Nelson Mandela, Malcom X y Edward Snowden. Sobre Mandela escribió: “Consigue alzarse por encima de los odios y los miedos, y se sitúa al margen de la eterna espiral de violencia”. La sociedad argentina se debate entre desertar, aplaudir lo existente o rebelarse.
