Un análisis compara los estilos de liderazgo del presidente Javier Milei y del director técnico de la Selección argentina, Lionel Scaloni, a partir de declaraciones públicas y conceptos filosóficos.
La manera de hacer es ser. Lao Tse
No tengan miedo, den la batalla contra el zurderío, que se la vamos a ganar, somos superiores productivamente, somos superiores moralmente; esto no es para tibios, ¡viva la libertad carajo! Javier Milei
Después de ganar algo, al otro día te levantás y tenés que seguir. Lionel Scaloni
El psicoanalista Sergio Zabalza citó al filósofo Byung Chul Han: La presión para producir destruye el espacio para los juegos y las narraciones. El trabajo algorítmico de cálculo no es narrativo, sino puramente aditivo. Pensar es más erótico que calcular.
Esta semana, Javier Milei estalló en la Bolsa de Comercio ante uno de sus socios, de 82 años. Un jubilado lo chicanea, y el Presidente no administra el exabrupto, lo agranda. Bomba heredada, reelección, cien años de liberalismo y el clásico latigazo final –andate a Cuba– tomado prestado de sus propios discursos con Vox.
Hay otras maneras. La de Pepe Mujica: Los mejores líderes son quienes, al partir, dejan un grupo de personas que los superan ampliamente. El método Scaloni, más allá de sus ideas políticas (que nunca expresó en público), revela una manera diferente de vincularse ante el poder.
Hannah Arendt marca en algunos escritos póstumos una falencia de la filosofía: muchos colegas, desde Platón y Aristóteles, empobrecen sus argumentos cuando piensan la cuestión política.
Max Weber, en El político y el científico, desarrolló la idea de cómo cierta forma sofisticada de la violencia constituye a los poderosos. La ética del poder debe tener en cuenta esta cuestión.
El filósofo Gilles Deleuze: No debe sorprendernos el doble aspecto de la voluntad de poder: determina la relación de las fuerzas entre sí, desde el punto de vista de su génesis o de su producción, pero a su vez es determinada por las fuerzas en relación, desde el punto de vista de su propia manifestación.
Hannah Arendt dice: La política nace en el Entre–los–hombres, por lo tanto completamente fuera del hombre. De ahí que no haya ninguna substancia propiamente política. La política surge en el entre y se establece como relación.
El liderazgo a la Scaloni puede ubicarse en este contexto: liderazgo horizontal, construcción colectiva, reparto de roles. Scaloni no ubica la política (el poder del equipo) en ninguna persona, ni siquiera en Messi. La deja circular en la trama de relaciones entre los jugadores.
Un dato para el pesimismo surge de la respuesta a la pregunta: ¿hay en la Argentina algún político tradicional que sostenga formas de este estilo de conducción? Sin embargo, la incomodidad de cierta política ante la ética que propone la Selección puede abrir una puerta. Pasar del elijo creer al elijo crear.
