El presidente Javier Milei afirmó que pondrá a disposición la Casa Rosada para los festejos de la Selección Argentina, pero aclaró que no asistirá. Al mismo tiempo, marcó diferencias con su vicepresidenta Victoria Villarruel y con la expresidenta Cristina Kirchner por el uso político del triunfo deportivo.
Luego del triunfo de la Selección Argentina, el presidente Javier Milei declaró que sentía una “emoción infinita” y sostuvo que “Argentina no se rinde”. En declaraciones posteriores, el mandatario ofreció las instalaciones de la Casa Rosada para una eventual celebración en caso de que el equipo gane ante España y obtenga la Copa. Sin embargo, aclaró: “Yo les doy la Casa Rosada, hagan lo que quieran, yo me quedo en Olivos”.
El presidente también prometió disponer todos los dispositivos de seguridad para que la Plaza de Mayo sea una “fiesta total” y “sin manchas”, respetando la voluntad del plantel. En el plano deportivo, destacó que el equipo “lo pasó por arriba” al rival tras el gol en contra, valoró los cambios tácticos y elogió a Lionel Messi.
Por otra parte, Milei advirtió a su vicepresidenta, Victoria Villarruel, sobre el uso de “slogans berretas, populistas y nacionalistas rancios” durante la celebración. Villarruel, por su parte, había vinculado el partido con cuestiones extradeportivas, subrayó que “no era un partido más” y compartió videos de la guerra de Malvinas en sus redes sociales.
La expresidenta Cristina Kirchner también se sumó a la celebración al salir a su balcón para fotografiarse con una proyección lumínica que mostraba las islas Malvinas y la palabra Argentina. No hubo declaraciones oficiales de su parte sobre el gesto.
