El condado de Sarasota, en Florida, registró un crecimiento poblacional del 12,4% entre 2020 y 2025, impulsado por la migración desde el Medio Oeste y el noreste de Estados Unidos, en un contexto de trabajo remoto y demanda de vivienda.
El condado de Sarasota en Florida se afianzó como destino de retiro para estadounidenses del Medio Oeste y mantuvo una cotización media de USD 487.000 en mayo de 2026, en un mercado inmobiliario estabilizado tras el aumento de la demanda y la migración acelerada después de la pandemia.
Según FOX Business, la población del condado creció 12,4% en los cinco años previos a abril de 2025, de acuerdo con la Oficina de Investigación Económica y Empresarial de Florida. Ese organismo registró una llegada neta de 72.493 residentes entre 2020 y 2025.
La migración desde el Medio Oeste explicó parte de ese salto demográfico. Datos del Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos sobre movimientos entre condados entre 2022 y 2023 mostraron que cerca de 5.300 habitantes de esa región se mudaron a Sarasota y representaron 17,5% de los nuevos residentes, solo por detrás del noreste del país.
El flujo también apareció en los datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos para el período 2018-2022: unas 1.585 personas llegaron desde Michigan, 1.399 desde Illinois y 1.282 desde Ohio. Esos movimientos, registrados antes y después del punto de inflexión sanitario, marcaron un patrón sostenido de reubicación desde estados del norte hacia la costa del golfo.
La economista jefe para vivienda de Realtor.com, Hannah Jones, explicó al medio que el auge respondió a factores acumulados durante décadas. Mencionó el corredor de la interestatal I-75 y las playas del golfo, que describió como más calmas y accesibles, además de un ritmo cultural que, a su juicio, se sintió más próximo al Medio Oeste que a la intensidad de Miami.
Jones indicó que la pandemia aceleró una tendencia ya existente porque el teletrabajo desligó a muchos compradores de sus oficinas y les dio margen para concretar una mudanza que de otro modo habrían postergado hasta la jubilación. Ese cambio amplió el universo de interesados: no solo quienes ya estaban cerca del retiro, sino también quienes pudieron reorganizar su vida laboral y elegir su lugar de residencia con otros criterios.
Sarasota venía recibiendo visitantes estacionales que escapaban de los inviernos del Medio Oeste y luego decidían instalarse de manera permanente al acercarse al retiro o al iniciarlo. La pandemia convirtió ese movimiento gradual en un proceso más rápido y amplio, con un salto simultáneo en población y demanda de vivienda.
La llegada de nuevos residentes presionó primero sobre la oferta de viviendas. Jones sostuvo ante FOX Business que esa ola de demanda golpeó con fuerza al mercado local: el inventario se redujo, los precios subieron y durante un período breve se favoreció a quienes aceptaban cerrar operaciones con rapidez y sin contingencias.
Con el tiempo, la oferta reaccionó. La publicación señaló que parte del ajuste llegó por la construcción de nuevas viviendas, mientras que el mercado de condominios avanzó más rápido que el apetito comprador posterior a la pandemia. Eso dejó a ese segmento en una situación más débil, incluso cuando el inventario de casas unifamiliares volvió a estrecharse.
En mayo de 2026, Sarasota mantuvo una cotización media de USD 487.000, por encima de Tampa, con USD 400.000, y de Cape Coral, con USD 399.000. Aun con valores más altos que los de otras ciudades cercanas, la demanda continuó firme, de acuerdo con el reporte citado.
Para Jones, lo que atravesó entonces el condado no fue una retirada del mercado, sino una recalibración. Citada por FOX Business, afirmó: “Lo que Sarasota está atravesando ahora es menos un retroceso que una recalibración. El atractivo de fondo del condado de Sarasota no cambió, pero el mercado pasó de castigar la vacilación a recompensarla”.
