El líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, afirmó que la muerte de Ali Khamenei tendrá una respuesta y responsabilizó a Estados Unidos e Israel por el ataque del 28 de febrero.
El líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, aseguró que la muerte de su padre, Ali Khamenei, tendrá una respuesta y lanzó una advertencia contra quienes considera responsables del ataque conjunto de Estados Unidos e Israel que terminó con la vida del histórico ayatolá el pasado 28 de febrero.
En una carta difundida por la televisión estatal iraní pocas horas después del funeral de su padre, Khamenei sostuvo que la represalia constituye un compromiso nacional y no una decisión personal. «Esta venganza es la voluntad de nuestra nación y debe inevitablemente llevarse a cabo», expresó en el documento firmado por él. Luego agregó: «Este asunto no depende ni de mi existencia personal ni de la de otros funcionarios. Estemos presentes o no, ocurrirá.»
Durante el mensaje, el nuevo líder iraní responsabilizó directamente a los «asesinos criminales sin honor» por la muerte de Ali Khamenei y de «todos los mártires de estas dos guerras», al tiempo que afirmó que los responsables ya fueron identificados. «Están en la lista», aseguró, y reiteró que la respuesta llegará «estemos ahí o no».
Khamenei prometió además «venganza para su sangre pura» y sostuvo que continuará el legado político y religioso de su padre «sin miedo a las dificultades de este camino». En ese sentido, insistió en que «la venganza es el deseo de nuestra nación y debe hacerse», al tiempo que aseguró que «pronto las gentes libres del mundo cumplirán su parte de esta misión divina». Como cierre de su mensaje, lanzó una amenaza directa contra quienes atribuyó la muerte del anterior líder supremo: «Se llevarán a la tumba su sueño de una muerte pacífica en la cama.»
El entierro de Ali Khamenei se realizó el viernes, una semana después de una serie de ceremonias multitudinarias organizadas en distintas ciudades de Irán e Irak. En su carta, Mojtaba Khamenei agradeció la participación de los asistentes y destacó la presencia de «decenas de millones» de personas en ciudades como Teherán, Qom, Mashhad, Nayaf y Kerbala. Según el nuevo líder supremo, esa convocatoria tuvo un carácter «histórico» y constituye una demostración de fortaleza frente a los adversarios de la República Islámica.
Las declaraciones del dirigente iraní coincidieron con versiones difundidas por medios israelíes sobre un supuesto plan impulsado desde Teherán para asesinar al presidente estadounidense Donald Trump. Los servicios de inteligencia de Israel compartieron información con Estados Unidos sobre conversaciones mantenidas por dirigentes iraníes en las que se analizaba esa posibilidad. No obstante, dos funcionarios estadounidenses consultados por ese medio aclararon que no existía evidencia de un complot operativo concreto y señalaron que se trataba de intercambios generales entre autoridades iraníes. Uno de esos funcionarios explicó que Israel ya había entregado información similar en otras oportunidades acerca de posibles amenazas provenientes tanto de Irán como de organizaciones aliadas.
En los últimos días, Donald Trump también se refirió públicamente a la posibilidad de convertirse en objetivo del régimen iraní. «Estoy en todas las listas. Vi esta mañana que estoy en cada una de sus listas. Y hasta ahora, supongo, he tenido un poco de suerte, pero quizá eso no dure mucho», declaró. Horas más tarde endureció aún más el tono y lanzó una advertencia a través de Truth Social. «Mil misiles están listos para ser cargados y apuntando a la República Islámica de Irán», escribió el mandatario estadounidense.
El aumento de la tensión ocurre mientras continúa vigente el memorando de entendimiento firmado entre Washington y Teherán el 17 de junio, aunque ambas partes intercambiaron nuevas acusaciones sobre su cumplimiento. Desde la Casa Blanca sostuvieron que las conversaciones técnicas continúan y reiteraron el compromiso estadounidense con ese marco de negociación. Sin embargo, el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, acusó al secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, de incumplir el acuerdo. «Irán hasta ahora ha cumplido con su palabra», afirmó el canciller. Araghchi vinculó esa denuncia con las sanciones impuestas por Estados Unidos contra Ali Ansari, señalado por Washington como uno de los principales financistas del nuevo líder supremo iraní. Según el texto del memorando, mientras no exista un acuerdo definitivo ambas partes deben mantener el statu quo, evitando nuevas sanciones económicas o un incremento del despliegue militar en la región.
En ese contexto, el mensaje de Mojtaba Khamenei volvió a elevar la tensión internacional al dejar en claro que, para el régimen iraní, la muerte de Ali Khamenei continúa siendo una cuenta pendiente que, según prometió, terminará con una represalia.
