Una nube de partículas originada en el norte de África, conocida como polvo del Sahara, ha comenzado a desplazarse hacia América, con impacto previsto en el Caribe colombiano entre junio y agosto.
Las condiciones atmosféricas del Atlántico y el Caribe han experimentado cambios con la llegada de una nube de partículas originada en el norte de África. Este fenómeno, conocido como polvo del Sahara, consiste en el desplazamiento de millones de toneladas de sedimentos que, impulsados por los vientos alisios, recorren miles de kilómetros hasta asentarse sobre el continente americano durante los meses más cálidos del año.
La nube está compuesta por fragmentos de arcilla, minerales y polvo arrastrados desde el desierto africano, elementos que se mantienen suspendidos en la atmósfera mientras cruzan el océano.
Los sistemas de monitoreo ambiental detectaron las primeras señales en mayo. La mayor actividad se prevé entre junio y agosto, con el pico del fenómeno durante semanas de julio y parte de agosto.
El meteorólogo Max Henríquez explicó que el tránsito de esta masa de aire seco se potencia por la interacción con los vientos alisios, típicos de la estación. Las imágenes satelitales difundidas por el experto en su cuenta oficial de X muestran cómo la nube tocará sectores costeros del Caribe colombiano, aunque su concentración más densa impactará a países de Centroamérica y México, con presencia en islas como Puerto Rico, Cuba y República Dominicana.
El arribo del polvo sahariano provoca transformaciones en las regiones afectadas. Entre los efectos figura la alteración del color del cielo, con amaneceres y atardeceres teñidos de tonos dorados, rojizos y anaranjados debido a la dispersión de la luz solar en las partículas. El paisaje adquiere una apariencia brumosa y opaca, mientras que la atmósfera se vuelve menos propicia para la formación de nubes, lo que reduce la probabilidad de lluvias y modifica los ciclos locales de humedad.
El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos afirmó que quienes padecen asma, alergias severas o enfermedades respiratorias crónicas deben prestar atención a los reportes meteorológicos. El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) señaló que el fenómeno se caracteriza por aire seco, menor humedad y vientos intensos en las capas altas de la atmósfera.
Las regiones más afectadas incluyen La Guajira, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Sucre, Córdoba, San Andrés, Providencia y Santa Catalina. En estas zonas, las autoridades meteorológicas advierten sobre cielos más opacos, ambientes brumosos y reducción de la visibilidad, especialmente en áreas costeras e insulares.
El Ideam indicó que el ingreso de esta masa de aire seco puede limitar la formación de lluvias y aumentar la sensación de calor, aunque en algunos lugares la interacción con la humedad podría originar lluvias aisladas o tormentas eléctricas esporádicas.
El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos alertó que investigaciones recientes identificaron una relación entre altos niveles de polvo atmosférico y un aumento de casos de asma y Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (Epoc). La Asociación Americana del Pulmón aconseja a quienes sufren afecciones respiratorias extremar cuidados durante el paso del polvo del Sahara, sugiriendo quedarse en casa, emplear máscaras N-95 y utilizar filtros de aire.
Más allá de los efectos visuales y sanitarios, el polvo del Sahara cumple una función ecológica. Al depositarse sobre tierras en América, los sedimentos aportan nutrientes como fósforo y hierro, enriqueciendo suelos agrícolas y ecosistemas. Este fenómeno evidencia la conexión entre continentes. La fertilización natural que acompaña al polvo africano es aprovechada por la vegetación local.
