El traslado del hijo de la princesa Mette-Marit a la prisión de Ila, un antiguo campo de concentración nazi, se produjo el 15 de junio, el mismo día de su condena a cuatro años de prisión por 34 delitos.
El traslado de Marius Borg, hijo de la princesa Mette-Marit de Noruega, a la prisión de Ila se produjo el 15 de junio, coincidiendo con la lectura de su sentencia. Borg, de 29 años, fue trasladado desde el centro penitenciario de Oslo Fengsel. La prisión de Ila está ubicada en Bærum, a 12 kilómetros de Oslo, y es considerada uno de los centros de máxima seguridad de Noruega. Históricamente, Ila fue utilizado como campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial y luego reconvertido en prisión.
El 15 de junio, el Tribunal de Oslo condenó a Marius Borg a cuatro años de prisión tras considerarlo culpable de 34 delitos, entre ellos dos violaciones, varias agresiones sexuales, maltrato, amenazas, tráfico de drogas y conducción temeraria. Las víctimas incluyeron a su expareja Nora Haukland y a otra mujer cuya identidad permanece protegida. La sentencia también obligó a Borg a indemnizar a las víctimas: 200.000 y 170.000 coronas noruegas por los delitos sexuales, y 110.000 coronas (10.000 euros) a la víctima de violencia, junto con una orden de alejamiento de dos años.
La defensa de Borg presentó un recurso el 24 de junio ante el tribunal correspondiente, centrando la apelación en los delitos de violación y violencia doméstica. El recurso no implica su salida inmediata de prisión. La Fiscalía decidirá el 13 de julio si solicita una prórroga de la prisión preventiva o no se opone a la libertad provisional. La resolución final podría alargarse hasta 2027.
En la prisión de Ila, cada recluso dispone de una celda individual equipada con cama y escritorio. El penal cuenta con gimnasio, biblioteca, sala de música, talleres de costura, carpintería y mecánica, así como una tienda interna. Los servicios médicos incluyen médicos, enfermeros, dentista y fisioterapeuta. Los internos pueden participar en hasta diez programas formativos y laborales. El régimen de visitas permite dos encuentros por semana, sin posibilidad de llevar alimentos ni objetos personales.
