El ministro de Cultura y Deportes de Guatemala, Luis Méndez Salinas, asistió a la 11ª Asamblea General de los Estados Parte de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, donde se discutió la protección del patrimonio vivo y la renovación de los órganos de gobernanza del convenio.
Guatemala, a través del ministro Luis Méndez Salinas, participó en París en la 11ª Asamblea General de los Estados Parte de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO. La reunión congregó a 185 Estados Parte y durante dos jornadas se debatió la protección del patrimonio vivo y los desafíos globales que enfrenta. También se realizó la elección de nuevos integrantes del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, según informó el Gobierno de Guatemala.
Uno de los ejes de la asamblea fue la renovación de los Estados Parte que integran los órganos de gobernanza de la Convención, responsables de orientar su implementación y dar seguimiento a las decisiones adoptadas en el plano multilateral.
Según el Gobierno de Guatemala, la participación guatemalteca reafirma el compromiso del país con la protección del patrimonio cultural inmaterial y con la preservación de conocimientos, prácticas y tradiciones que forman parte de la identidad de sus comunidades. La presencia del país también expresó su interés en fortalecer la cooperación internacional como herramienta para enriquecer las políticas públicas culturales y promover la salvaguardia del patrimonio vivo.
Durante su intervención, el ministro Méndez Salinas afirmó: “Guatemala comparte la visión de construir y fortalecer instituciones que se acerquen a la gente y a las comunidades, que fortalezcan sus capacidades y amplíen las oportunidades para acercarse a su patrimonio y a la herencia que todos compartimos”.
En el marco de la asamblea, el Gobierno de Guatemala subrayó el avance de las nominaciones presentadas por el país para su evaluación internacional: las Romerías (como la del Cristo Negro de Esquipulas) y los Recados. Ambas manifestaciones fueron descritas como expresiones culturales profundamente arraigadas en la vida comunitaria que representan prácticas vivas de espiritualidad, organización social y transmisión de saberes.
