El Parkinson, un trastorno neurodegenerativo crónico y progresivo, afecta a cerca de 100 mil personas en Argentina. La reciente muerte del músico Carlos «Indio» Solari, quien había revelado que convivía con la enfermedad, puso el foco en esta patología.
El Parkinson, un trastorno neurodegenerativo crónico y progresivo, afecta a cerca de 100 mil personas en Argentina, según datos de salud pública. La reciente muerte del músico Carlos «Indio» Solari, quien había revelado años atrás que convivía con esta enfermedad, puso el foco en esta patología.
La incidencia del Parkinson crece en todo el mundo a medida que aumenta la expectativa de vida. Aunque suele asociarse principalmente con temblores, los especialistas advierten que la enfermedad puede comenzar a manifestarse muchos años antes de que aparezcan los síntomas motores más conocidos.
«La lentitud de movimientos, la rigidez y el temblor son los síntomas característicos del Parkinson», afirmó la doctora Graciela Cersosimo, jefa del Programa de Parkinson del Hospital de Clínicas de la UBA. «Sin embargo, antes de esa etapa pueden presentarse señales menos evidentes: pérdida del olfato, constipación persistente, trastornos de la conducta durante el sueño y cuadros depresivos», agregó.
Estos signos pueden preceder durante años a las manifestaciones motoras y, según los especialistas, constituyen una oportunidad para avanzar hacia diagnósticos más tempranos. «Detectar el Parkinson de manera precoz se traduciría en una mejor calidad de vida, comenzar a realizar actividad física y tratamientos que permitan un mejor desempeño en las actividades diarias», señaló el doctor Ricardo Maiola, integrante del mismo programa.
La enfermedad tiene una presentación heterogénea: no todos los pacientes desarrollan los mismos síntomas ni evolucionan de la misma manera. Por eso, el diagnóstico suele requerir una evaluación clínica especializada y un seguimiento cuidadoso de cada caso.
Actualmente no existe un tratamiento definitivo, pero sí múltiples estrategias terapéuticas que controlan los síntomas y preservan la autonomía de las personas durante largos períodos. Los tratamientos farmacológicos continúan siendo la herramienta principal, aunque cada vez cobran más relevancia los abordajes integrales. En ese contexto, la actividad física ocupa un lugar central y el abordaje kinesiológico cumple un rol clave.
