En el Tedeum celebrado en la Catedral Metropolitana, el arzobispo Jorge García Cuerva afirmó que ‘Argentina sangra de inequidad’ y alertó sobre la división social y la falta de empatía.
El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, pronunció un mensaje durante el Tedeum en la Catedral Metropolitana en el que describió la situación social de la Argentina. «Argentina sangra de inequidad», afirmó.
García Cuerva señaló que en la sociedad actual «el otro dejó de ser un hermano para transformarse en un enemigo» y mencionó la presencia de «violencia verbal, agresión constante, humillación pública, fanatismos, desprecio y crueldad cotidiana».
Citando el pasaje bíblico de Marcos 2:1-12, sostuvo: «Basta de arengar la división y la polarización, porque nadie se salva solo». También declaró que «hoy también muchos hermanos experimentan estar paralizados en sus esperanzas, en sus oportunidades, en su dignidad».
El arzobispo vinculó su mensaje con la reciente encíclica del papa León XIV, Magnifica Humanitas, que alerta sobre la deshumanización producida por la cultura digital y la inteligencia artificial usada sin ética. García Cuerva indicó que ese fenómeno tiene consecuencias concretas en Argentina: «una sociedad incapaz de dialogar, personas agotadas emocionalmente, jóvenes atravesados por la violencia, adultos dominados por la agresividad, y ciudadanos que ya no escuchan, sino que atacan».
Ambos mensajes, según el arzobispo, comparten la preocupación por la pérdida de fraternidad. «Una sociedad puede soportar crisis económicas. Puede atravesar inflación, pobreza o incertidumbre. Pero cuando pierde empatía, respeto y sentido humano, el daño se vuelve mucho más profundo y difícil de reparar», afirmó.
García Cuerva concluyó que «no alcanza con crecer económicamente si emocionalmente nos estamos destruyendo» y advirtió sobre el riesgo de «normalizar el odio, la indiferencia y la pérdida de humanidad».
