El Banco Central aprobó sus estados contables 2025 con una ganancia de $34,3 billones. El ministro Caputo anunció el uso de esos fondos para recomponer el balance, pero el mecanismo implica una operación de ida y vuelta entre el BCRA y el Tesoro.
Este jueves, el Directorio del Banco Central de la República Argentina (BCRA) aprobó sus estados contables del ejercicio 2025, registrando una ganancia de $34,3 billones y un patrimonio neto de $51,3 billones. Horas después, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció en redes sociales el destino de esas utilidades: «SEGUIMOS CANCELANDO DEUDA Y RECOMPONIENDO EL BALANCE DEL BANCO CENTRAL».
La operación, sin embargo, tiene una mecánica que merece un análisis detallado. El BCRA girará $24,4 billones al Tesoro Nacional en concepto de dividendos, de los cuales $18,4 billones serán devueltos al BCRA para adquirir Letras Intransferibles que el propio Central tiene en cartera, por un valor nominal estimado de u$s21.700 millones. El Tesoro cancelará esas letras y reducirá su deuda bruta en aproximadamente un 3,3% del PBI.
Este circuito implica que el dinero sale del BCRA, pasa por el Tesoro y regresa al BCRA, sin intervención de agentes externos. El Estado cancela deuda al Estado con pesos creados por el propio Estado. En el sector privado, esta práctica se conoce como round-tripping y activa alertas de auditoría.
Las Letras Intransferibles son instrumentos que no cotizan en mercado secundario, no tienen precio de mercado independiente y fueron colocadas al BCRA como contrapartida del uso de reservas internacionales durante años de déficit fiscal. El BCRA las registraba a un valor inferior al nominal por prudencia contable. Al recomprarlas, el Tesoro fija un precio entre partes vinculadas, lo que convierte una depreciación estimativa en una pérdida definitiva para el BCRA.
Además, parte de la ganancia distribuida proviene de operaciones previas de recompra de Letras Intransferibles, generando un ciclo donde el BCRA registra ganancias, las distribuye, y el Tesoro las usa para recomprar más activos, alimentando nuevas ganancias contables.
En términos monetarios, la distribución implica una expansión de base de $6 billones. El BCRA sostiene que el programa monetario está respaldado por el crecimiento y la remonetización de la economía, pero no ofrece evidencia adicional. Los próximos meses mostrarán si esa expansión es absorbida sin presionar precios o el tipo de cambio.
El verdadero test de la recomposición patrimonial del BCRA llegará cuando el sistema enfrente estrés externo genuino, como una reversión de flujos de capitales o una caída en commodities. En ese momento, importará la capacidad efectiva de intervención del banco central, cuyo activo principal sigue siendo deuda del mismo Tesoro.
