Las proyecciones de las principales bolsas de cereales indican que la campaña 2025/2026 podría ser histórica, impulsada por lluvias, tecnología y mejores prácticas productivas.
El sector agropecuario argentino atraviesa un momento de fuerte expectativa ante la posibilidad de alcanzar una cosecha récord en la campaña 2025/2026. Las proyecciones de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y de la Bolsa de Comercio de Rosario coinciden en que, de mantenerse las condiciones actuales, el volumen total de granos podría ubicarse entre los más altos de la historia reciente.
Tras una campaña anterior golpeada por la sequía, el regreso de lluvias en momentos clave del ciclo productivo permitió una recuperación notable en cultivos como la soja y el maíz. En particular, la soja muestra rindes superiores a los promedios de los últimos años en varias regiones productivas, mientras que el maíz también presenta perspectivas alentadoras.
Desde la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca destacan que el repunte no solo se explica por el clima más favorable, sino también por la incorporación de tecnología, mejoras en semillas y estrategias de manejo más eficientes por parte de los productores.
El posible récord no es menor para la economía argentina. El campo sigue siendo uno de los principales generadores de divisas del país, y una cosecha abundante podría traducirse en mayores exportaciones, ingreso de dólares y alivio para las reservas del Banco Central de la República Argentina.
Sin embargo, el panorama no está exento de desafíos. Productores y analistas advierten sobre el impacto de los costos, la presión impositiva y la volatilidad de los precios internacionales. Además, factores climáticos todavía pueden jugar un rol clave en la etapa final de la campaña.
En regiones núcleo como la zona pampeana, el optimismo es moderado. Si bien los rindes proyectados son altos, los especialistas insisten en que aún resta consolidar los resultados en la cosecha efectiva. “Las condiciones son muy buenas, pero todavía dependemos del clima en estas semanas decisivas”, señalan desde el sector.
De confirmarse, el récord productivo marcaría un punto de inflexión tras años de altibajos y podría convertirse en un motor clave para la recuperación económica. En ese contexto, el campo vuelve a posicionarse en el centro de la escena, con expectativas que crecen al ritmo de una cosecha que promete ser histórica.
