El reconocido médico clínico y cardiólogo Daniel López Rosetti explicó en una entrevista radial por qué el uso del smartphone puede volverse una adicción, basándose en mecanismos neurobiológicos como la dopamina y el refuerzo intermitente.
En una charla en el programa No está todo dicho (La 100), el Dr. Daniel López Rosetti analizó el fenómeno de la dependencia tecnológica. El especialista desglosó los mecanismos neurobiológicos que convierten al smartphone en una herramienta de doble filo: una extensión vital de nuestra cotidianidad y, al mismo tiempo, una trampa de “refuerzo intermitente” que afecta nuestras capacidades cognitivas.
López Rosetti comenzó señalando una escena habitual: espacios públicos donde todos están absortos en sus dispositivos. Lejos de atribuirlo a una simple “falta de voluntad”, explicó que el diseño de los celulares está orientado a capturar nuestra atención. “No es que tengas falta de voluntad, no es que no puedas controlarlo. Es que el celular nació para que atraiga tu atención porque trabaja de ese modo”, afirmó.
Según el médico, la clave está en la dopamina, un neurotransmisor asociado no solo al placer, sino también a la motivación y la expectativa. “El celular es adictivo porque te da expectativa. Cuando hacés scroll, buscás lo que viene después inmediatamente. Tu cerebro va muy rápido, buscando la próxima noticia, el próximo like”, explicó.
El doctor comparó el uso del celular con los juegos de azar: en ambos casos, el cerebro queda enganchado por la posibilidad incierta de una recompensa. “La mayoría de las veces no te genera nada, pero cada tanto viene algo que te gustó. Eso es refuerzo intermitente”, señaló. Esta dinámica crea un ciclo infinito de búsqueda donde el usuario pierde la noción del tiempo.
López Rosetti reconoció que el smartphone es una herramienta maravillosa, pero advirtió sobre el costo humano: “Perdés concentración, capacidad de lectura, capacidad de decisión, capacidad de razonar… porque no podés detenerte”. Su reflexión final invitó a recuperar el control sobre la tecnología y proteger el espacio de razonamiento y quietud.
