El filósofo argentino reflexiona sobre la búsqueda de certezas, la influencia de Nietzsche y las diferencias entre la verdad cotidiana, científica y filosófica.
En una entrevista exclusiva con LA NACION, el filósofo Darío Sztajnszrajber planteó que la búsqueda tradicional de certezas absolutas choca contra las corrientes filosóficas contemporáneas. Frente a la pregunta sobre la definición de la filosofía, el especialista remarcó: “Fue cambiando mucho también la forma en que definimos a la filosofía, su búsqueda. Esa idea, que todavía pervive en muchas corrientes filosóficas, de que la filosofía es la búsqueda de la verdad, genera su problemática cuando algunas corrientes filosóficas establecen que finalmente el ser humano encuentra la verdad y la verdad es que no hay verdad”.
“Se produce ese rulo, ese círculo, donde pienso en Nietzsche con esta idea tan polémica de que ‘no hay hechos sino interpretaciones’. Yo creo que una cosa es la verdad cotidiana, otra cosa es la verdad científica y otra cosa es la verdad filosófica”, explicó Sztajnszrajber. Agregó que la filosofía contemporánea atraviesa un rulo donde algunas posturas concluyen que, finalmente, la verdad es que no hay verdad, una perspectiva que implica un cambio respecto a las verdades cotidianas, las cuales dependen de ejecuciones mecánicas y funcionales para asegurar el buen funcionamiento de la vida diaria.
“Cuando uno incursiona en la filosofía, por ahí es otro tipo de verdad la que uno está de algún modo buscando. Es una verdad, si querés, más ontológica, más, digamos, como sentido general. Es muy interesante esa diferencia. Las verdades cotidianas, incluso las verdades científicas, están más preocupadas por el cómo. Justamente por el buen funcionamiento de las cosas”, señaló. En este sentido aclaró: “Una cosa es que la cosa funcione y otra cosa es que sea verdadera. Y ahí es como para discutir qué buscamos en nombre de la verdad. Lo podés asociar a un propósito existencial, más trascendente”.
