Más de 530 expertos en salud pública firmaron una carta dirigida al Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas para que revise su asociación con la multinacional Nestlé, a la que consideran incompatible con los objetivos sanitarios globales.
Más de 530 expertos en salud pública de todo el mundo le están pidiendo al Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud (INWEH) de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) que revise su flamante asociación con Nestlé, la multinacional de alimentos más poderosa del planeta. Los firmantes suscribieron una carta que plantea preocupaciones sobre un supuesto conflicto de intereses entre la salud pública y los fines comerciales de la compañía.
El documento, impulsado por Phillip Baker, profesor asociado en la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Sídney, Australia, cuenta con adhesiones de médicos e investigadores de Estados Unidos, Europa, Asia, América Latina y África. Desde su publicación en redes sociales el 10 de abril, los apoyos no han cesado de aumentar, al punto que la prestigiosa revista The Lancet acaba de hacerse eco del debate.
Baker declaró a The Lancet: “La incorporación de Nestlé dentro de la educación nutricional y el desarrollo profesional de una institución afiliada a la ONU compromete la independencia, arriesga la configuración de los planes de estudio de manera que sirvan al marketing comercial y le da legitimidad de la ONU a los intereses corporativos directamente en desacuerdo con la salud pública”.
En un comunicado difundido en el marco de la firma del acuerdo, Stefan Palzer, director de Tecnología de Nestlé, consideró: “Garantizar la seguridad alimentaria mundial e impulsar la transición hacia sistemas alimentarios sostenibles requiere una intensa colaboración a lo largo de toda la cadena de valor alimentaria”. Y agregó: “A través de esta iniciativa conjunta con la Universidad de las Naciones Unidas compartiremos nuestra amplia y profunda experiencia científica, junto con nuestro conocimiento práctico de alimentos y nutrición. Este conocimiento les permitirá transformar de manera más eficaz los sistemas alimentarios, tanto globales como locales, logrando que los alimentos sean más nutritivos, accesibles y sostenibles”.
UNU-INWEH es uno de los 13 institutos de la UNU, el brazo académico de la ONU. Su asociación con la suiza Nestlé, a finales de marzo de este año, establece la creación de la Academia Mundial de Alimentos para los Sistemas de Alimentos Sostenibles, una iniciativa global para apoyar a estudiantes universitarios y profesionales jóvenes que trabajan en alimentación y nutrición. Que una empresa privada colabore con el sector educativo no es extraño, ya que se ha vuelto una práctica extendida. Sin embargo, en esta oportunidad el caso llama la atención de los expertos debido a la especificidad de los contenidos en consonancia con la actividad productiva de quien los promueve, y por ser el destinatario un organismo rector para la salud pública.
La Academia organizaría seminarios gratuitos de Ciencia y Tecnología de Nestlé y otros recursos educativos de acceso público. También estaría previsto un simposio conjunto sobre sistemas alimentarios sostenibles para finales de este año. No obstante, los expertos en salud pública subrayan el conflicto de intereses, dada la posición de Nestlé como fabricante global de alimentos ultraprocesados, presente en casi 190 países con más de dos mil marcas.
“En un momento en que los sistemas alimentarios mundiales están bajo un intenso escrutinio por su papel en el aumento de la malnutrición en todas sus formas, incluido un alarmante incremento de las enfermedades crónicas relacionadas con la dieta, la integridad e independencia de la educación nutricional y el desarrollo profesional deben mantenerse al más alto nivel. Esto es especialmente importante dentro de las instituciones afiliadas a las Naciones Unidas, a las que otras buscan como referentes de liderazgo”, dice la carta.
“Nestlé fue pionera en el marketing médico, incluyendo el uso de profesionales de la salud como ‘influencers’ para moldear las percepciones y decisiones de los padres sobre la alimentación, normalizando así el uso de fórmulas lácteas comerciales y expandiendo la demanda del mercado bajo la apariencia de una guía experta y confiable. Esta colaboración también está desfasada con la evidencia que demuestra que las alianzas público-privadas con la industria alimentaria tienen una eficacia nula o muy limitada para lograr objetivos de salud o conocimiento, al tiempo que confieren ventajas desproporcionadas a los actores comerciales”, agrega.
La carta también señala que “Nestlé participa en asociaciones industriales que ejercen presión activamente contra las regulaciones de salud pública, incluidas las medidas para restringir la comercialización de alimentos ultraprocesados y la implementación del Código como otras medidas políticas destinadas a proteger, promover y apoyar la lactancia materna y las dietas saludables de la población. Estas preocupaciones han sido expresadas sistemáticamente por la Organización Mundial de la Salud”.
Importantes organizaciones de profesionales de la salud a nivel mundial, incluyendo las de India, Italia, Australia, Nueva Zelanda, Ghana, Reino Unido y Sudáfrica, han puesto fin a su colaboración con Nestlé en el pasado por motivos similares.
